Alejandro Carrasquel se convirtió en 1930, en el primer venezolano en llegar a las Grandes Ligas, pero fue hasta 1950, con el arribo de Alfonso “Chico” Carrasquel, que los sudamericanos consiguieron captar la atención por su calidad.
Luego, como saben, llegó Luis Aparicio y muchos más, como David Concepción, Antonio Armas, Ozzie Guillén y Andrés Galarraga, hasta los actuales Johan Santana, Miguel Cabrera y Félix Hernández, para un total de 181 venezolanos en las Mayores.
Venezuela se ha llenado de orgullo con cada uno de sus big leaguers, algunos con nivel de Salón de la Fama, como Aparicio, y otros de fugaz paso como Isaías Chávez, quien lanzó cinco innings, antes de morir en un accidente aéreo.
Sin embargo, lo mejor es que Venezuela tiene las bases para un futuro promisorio y para un presente lleno de orgullo. Sus academias y la atención al beisbol infantil tienen a las Ligas Menores pobladas de venezolanos, que empujan por un espacio arriba.
Parte de ese orgullo, los venezolanos lo vivieron al máximo el martes, cuando siete de sus carabineros, iniciaron juego en Grandes Ligas el mismo día. Incluso, dos de ellos: Kelvim Escobar (Ángeles) y Carlos Silva (Minnesota) se enfrentaron en duelo.
Ese martes, también lanzaron Carlos Zambrano (Cachorros), Tony Armas (Nacionales), Víctor Zambrano (Mets), Gustavo Chacín (Toronto) y Félix Hernández (Seattle).
De acuerdo a los registros de las Grandes Ligas, Venezuela tiene en este momento 43 jugadores en el big show, sólo superada por Dominicana, que tiene 85, pero delante de Puerto Rico, que acumula 34.
En 1965, Venezuela tenía cuatro (Aparicio, César Tovar, Vic Davalillo y Elio Chacón). Pero han ido hacia delante. En 1985, Nicaragua tenía cuatro. Hoy uno. Y tenemos uno porque no merecemos más. No hemos trabajado para más.