Diccionario de dudas

La Academia Nicaragüense de la Lengua presenta el Diccionario panhispánico de dudas, no como un esfuerzo globalizador y uniformador de la lengua común, sino como un empeño por defender su unidad, manteniendo la diversidad lingüística. El apellido ‘panhispánico’ viene precisamente porque la norma que rige el contenido de esta obra es la norma de España […]

La Academia Nicaragüense de la Lengua presenta el Diccionario panhispánico de dudas, no como un esfuerzo globalizador y uniformador de la lengua común, sino como un empeño por defender su unidad, manteniendo la diversidad lingüística. El apellido ‘panhispánico’ viene precisamente porque la norma que rige el contenido de esta obra es la norma de España y también de América y Filipinas, la norma de Nicaragua y Perú.

Entre los temas más significativos, el DPD aborda:

El abecedario. Este es la serie ordenada de letras con la que se representan los sonidos de una lengua, pueden usarse los términos abecedario o alfabeto. El abecedario de la lengua española es el mismo que se aprobó en 1803, las letras que lo conforman son 29, no 30 ni 27. Para quienes consideran que son 30, es necesario recordar que el dígrafo ‘rr’ tiene el mismo sonido que tiene la ‘r’ al inicio de palabra o dentro de una palabra seguida de ‘n, l, s’; esta característica es la verdadera razón por la cual los lingüistas cuentan en este dígrafo sólo una letra y no dos. Para quienes consideran que el abecedario está compuesto de 27 letras, se debe recordar que en 1994, en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se acordó adoptar el orden alfabético latino universal y que en éste la ‘ch’ y la ‘ll’ no se consideran letras independientes y que, por tanto, las palabras que la llevan se alfabetizan en los lugares que le corresponden dentro de la ‘c’ y la ‘l’, respectivamente. En este caso, la reforma afectó el orden; pero no la composición ni el número de grafías del abecedario.

La tilde. Este pequeño rasgo horizontal sobre las vocales es portador de significado. Obsérvese la diferencia entre sábana y sabana; carne y carné; bebé y bebe; papá y papa; té (planta) y te (pronombre). No obstante, este pequeño rasgo es frecuentemente omitido en las palabras, particularmente en las vocales de palabras que van en mayúscula. Si examinamos los contenidos de libros o rótulos de las calles, podríamos decir que la omisión de la tilde es la regla que más se viola. En muchos países de lengua española, y Nicaragua no es la excepción, los rótulos omiten las tildes. En un país que se precia de tener al mejor poeta moderno de la lengua española y contar con escritores de reconocimiento internacional, no se deberían aceptar rótulos incorrectos porque éstos en la calle se convierten en una contradicción de lo que aprenden los niños y jóvenes en la escuela. Las únicas estructuras en mayúscula que no llevan tilde, son los acrónimos formados por siglas como: UNAN, OTAN, CIES, INIES, MAS, IES.

En algunas palabras de la lengua española, la acentuación es vacilante y el DPD mantiene la doble acentuación, teniendo en cuenta los étimos y las regiones lingüísticas, así, son aceptables:

afrodisíaco y afrodisiaco (Sustancia que estimula el apetito sexual)

agá y aga (oficial del ejército turco)

áloe y aloe (Planta medicinal conocida en Nicaragua como zábila)

alvéolo y alveolo (Celdilla de las abejas; cavidad; cada una de las fositas hemisféricas en que terminan las últimas ramificaciones de los bronquiolos.)

amazonia y amazonía (Perteneciente o relativo al Amazonas.)

amoníaco y amoniaco (Gas incoloro, de olor irritante, soluble en agua, compuesto de un átomo de nitrógeno y tres de hidrógeno. Es un producto básico en la industria química.)

anofeles y anófeles (Se dice de los mosquitos cuyas hembras son transmisoras del parásito productor de las fiebres palúdicas.)

ayatolá y ayatola (Entre los chiítas islámicos, título de una de las más altas autoridades religiosas.)

béisbol y beisbol (Juego deportivo entre dos equipos.)

gladiolo y gladíolo (Planta ornamental. En Nicaragua se usa en femenino y es correcto, lo documenta don Sergio Ramírez Mercado en su novela Un baile de máscaras: «a cada una le entregaba una gladiola). Lo dice el DPD, también este Diccionario ilustra significados con ejemplos de Gioconda Belli y Rubén Darío.

Números y numerales. El DPD dedica un extenso artículo para aclarar la representación de los números mediante signos. Recuerda que existen dos sistemas básicos: el arábigo, introducido por los árabes y el romano, heredado de los romanos. Los números se pueden representar también por palabras y entonces a éstas se les llama numerales. Es muy importante que los usuarios de la lengua española revisemos este artículo que hace recomendaciones precisas y convincentes. No olvidemos ahora que del 0 al 29 los numerales se escriben con una sola palabra: dieciséis, veintidós, veintinueve; asimismo, se escriben con una sola palabra las decenas y centenas: veinte, setenta, trescientos, seiscientos. No es recomendable mezclar cifras y palabras para cantidades en miles, ya que mil no es un sustantivo sino parte de los adjetivos numerales. De esta manera, no se puede decir: 154 mil, por la misma razón que no escribimos cincuenta y 4. Sí se puede mezclar en el caso de 12,000 millones.

Los extranjerismos. Este tema de las palabras extrañas, provenientes del inglés, francés, alemán, italiano, portugués e incluso de idiomas exóticos como el japonés, chino, árabe, etc., tensionan nuestro polisistema lingüístico, es decir, rompen las normas de nuestra fonética, semántica y morfosintaxis. Su tratamiento ha sido arduo, difícil y controversial. No obstante, se tomaron criterios amplios para orientar a los usuarios de la lengua sobre este tema. Así se ha recomendado evitar el empleo de extranjerismos innecesarios, es decir, debemos preferir las voces españolas cuando en nuestra lengua tenemos significados equivalentes a los de las lenguas extranjeras. De esta manera, debemos decir o escribir: correo electrónico en lugar de e-mail; adjunto en lugar de attachment; afición o pasatiempo en lugar de hobby; lote, paquete o envase en vez de pack; partido, encuentro, combate, pelea en lugar de match.

Otro tratamiento que el DPD da a los extranjerismos es adaptar su escritura a la fonética española, de tal manera que éstos no violen las normas de nuestra lengua como lo hacen los extranjerismos crudos. Así el DPD propone bléiser en vez de blazer; blúmer en vez de bloomer; picop en vez de pick up.

Finalmente, el DPD, al igual que el DRAE, pone los extranjerismos crudos en cursiva para advertir al lector que esas palabras no pertenecen a la lengua española. Ejemplifico con allegretto, collage, flashback, play off, team, tour, training, videotape, yankee.

Género. Recuerda el DPD el género común para masculino y femenino en los casos siguientes: el / la canciller; el / la cónsul (a veces se usa consulesa); el / la coronel (coronela es despectivo); el / la edil; el / la pianista; el / la siquiatra; el / la profesional; en el caso de abogado, se recomienda usar abogada para el género femenino. Desaconseja el DPD el uso del signo @ para abreviar el tratamiento de masculino y femenino en casos como: niños y niñas, esposos y esposas, y recuerda que el signo de @ no es un signo lingüístico y por tanto es extraño a nuestra fonética.

Número. En cuanto al número, el DPD dio un avance violento que desbordó el cauce tradicional de desarrollo de la lengua y fue la pluralización de algunas palabras terminadas en consonantes finales no comunes en la tradición de la lengua española. Así palabras que terminan en ‘c’, ‘g’, ‘m’, ‘t’; hacen su plural mediante la adición únicamente de ‘s’, tales como: acimut que hace acimuts, frac que hace fracs.

De esta regla no se libraron ni los latinismos que siempre habían tenido un tratamiento especial, así accésit hace accésits, desiderátum hace desiderátums, déficit hace déficits, factótum hace factótums, hábitat.

Los latinismos. Para los latinismos que aparecen en locuciones o solos, el DPD dice que éstos llevan tilde de conformidad con las reglas de la lengua española, así: córam pópulo: frente al pueblo

córpore insepulto: con el cuerpo insepulto

cum laude: con alabanza, se usa en las calificaciones

currículum vítae: recorrido de la vida

Para algunos cultismos del latín que en esta lengua eran neutros, terminados en ‘um’, el DPD recomienda la españolización en ‘o’ . Ahora se prefiere: acuario al étimo aquarium; auditorio al étimo auditórium; estadio al étimo stádium; foro al étimo fórum; radio al étimo radíum.

Toponimias. El DPD recomienda el uso de la escritura tradicional para topónimos provenientes de lenguas latinas, sajonas y exóticas: así Aviñón y no Avignon, Pekín y no Beijín, Bélice y no Belize, Bolonia y no Bologna, Burdeos y no Bordeaux.

La culminación del DPD confirma que nuestra lengua común es dinámica, viva, que se desarrolla y perfecciona ordenadamente, que tiene los mejores recursos para asegurar su unidad y sobrevivir ante los múltiples fenómenos de la modernidad que amenazan la fragmentación de las lenguas contemporáneas.

(Fragmento de estudio)

La Prensa Literaria

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