Muerte de Odiseo

Luis Sánchez Sancho

Homero no dice qué ocurrió con Odiseo (Ulises) y Penélope después que todo se arregló al regresar el héroe a Ítaca, de la guerra de Troya que se prolongó durante diez años y de su azaroso periplo que duró diez años más.

Pero otros poetas y la fértil imaginación popular continuaron la leyenda que Homero dejó en La Odisea con un final feliz. Cuéntase que los padres de los príncipes y nobles pretendientes de Penélope, a quienes mató Odiseo con la ayuda de Telémaco y Eumeo, fueron a Ítaca con ánimo de venganza. Pero Odiseo, quien además de intrépido guerrero y astuto político era también habilísimo diplomático, negoció con ellos y los persuadió de que regresaran a sus patrias, adoloridos por la pérdida de sus vástagos y parientes pero resignados y tranquilos.

Vuelta de nuevo la tranquilidad a Ítaca, Odiseo consultó al oráculo qué le deparaba el destino a partir de entonces. La respuesta fue terrible: “Has de morir a manos de un hijo que engendraste”, le dijo el oráculo. Odiseo pensó que la única razón por la que Telémaco, su hijo, podría querer matarlo, sería por el control del poder en el reino de Ítaca. Entonces, para evitar esa ominosa y desgraciada posibilidad y tratar de evadir el destino que según el oráculo le habían designado los dioses, Odiseo le cedió el trono a Telémaco.

Al mismo tiempo, en una lejana isla llamada Cea ocurrían otros hechos dramáticos. Circe, la hermosa y poderosa reina hechicera peleaba con su hijo Telégono, nombre griego que significa “el que nació a distancia”. Telégono quería saber quién era su padre pero su madre se empeñaba en ocultárselo. La disputa se puso tan candente que Telégono ofendió a Circe y ésta, indignada por el irrespeto de su hijo, lo expulsó de Cea.

Durante algún tiempo anduvo Telégono sin rumbo cierto, buscando dónde asentarse, hasta que una tempestad hizo naufragar su embarcación y fue a parar a las playas de Ítaca. Allí, para sobrevivir mataba vacas de un rebaño que pacía en las cercanías, hasta que el dueño del hato, que no era otro que Odiseo, decidió ir en busca del cuatrero.

Y así fue que Odiseo se enfrentó con Telegón, quien por ser mucho más joven lo venció y mató en el combate. Odiseo murió sin saber que aquel joven, Telégono, era su hijo, nacido de la reina maga Circe a quien él había hecho el amor cuando permaneció en la isla de Cea, durante su largo regreso a casa después de la guerra de Troya.

Luego de matar a Odiseo, Telégono sintió una gran angustia y un torturante presentimiento y decidió llevar el cadáver a la ciudad. Allí le dijeron que el muerto era Odiseo, quien durante un tiempo estuvo la isla de Cea donde reinaba Circe. Y entonces Telégono se dio cuenta que había matado a su padre.

Por razones que no se explican en la leyenda, Telégono convenció a Penélope de que le permitiera llevar el cadáver de Odiseo a la isla de Cea y entregárselo a Circe. Penélope no sólo lo autorizó sino que también lo acompañó. Y cuenta la leyenda que tiempo después Telégono se casó con Penélope y se fueron a vivir a las Islas Afortunadas (las actuales Canarias), donde procrearon a Ítalo, quien sería el héroe epónimo de Italia.

De Penélope se dice que cuando ya era anciana se retiró a Martinea, en Esparta, donde pasó sus últimos días. Odiseo fue convertido en semidios y se le erigió un templo en Etolia y una capilla en Esparta.

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