Marco A. Mayorga L.
Muchos esfuerzos y pocos resultados en ordenar el tráfico de Nicaragua. Habrá retroceso mientras no corrijan detalles. Las amplias calles y avenidas permiten buena circulación, pero el mal comportamiento, las decisiones a medias, la falta de acciones efectivas, etc. crean un desastre del tráfico. Detalles obvios hay, como ser:
Responsabilidad: la Policía, la Alcaldía y el Ministerio de Transporte comparten responsabilidad y a conveniencia o ineptitud se pasan la culpa. Deben establecer claras responsabilidades con resultados y no bolearse.
Carril derecho: donde hay más de dos carriles el vehículo lento maneja a la izquierda y no a la derecha, obstaculizando el flujo. Manejando en Managua o hacia Masaya, por ejemplo, se comprueba esta mala práctica en toda la carretera y en la ciudad.
Peatones: falta de aceras, cruces mal diseñados, irresponsables, etc. mantienen latente el peligro. Las esquinas ocupadas ciento por ciento por personas (vendedores) se exponen al peligro y en un accidente el conductor será el culpable.
Parada de buses y taxis: malas prácticas e incumplimientos suceden a montones. Paran en cualquier lugar, afectando el tráfico y provocando accidentes en las narices de policías.
Semáforo y otros: definir horas en cruzar de noche luz roja; giro en U y pasar luz amarilla, etc. Son aspectos confusos aprovechados por policías especialmente a carros nuevos. Cruzar estando la luz en rojo es una práctica abundante por buses y taxis, aun frente a la autoridad.
Cierre de calles: Carretera a Masaya, Carretera Norte, by pass y calles y avenidas importantes se cierran para eventos, ocasionando problemas al tráfico, transporte, vecindario y empresas. Policía y Alcaldía se bolean la responsabilidad. No se percatan de que existe un excelente espacio en las cercanías del lago. Construir puentes o túneles no amerita cierre permanentes.
Cruces o giro sobre raya amarilla y cambio de carril en esquinas a 18 metros, etc., son aspectos grises aprovechados por la autoridad.
Manejo de accidentes: esperar mucho tiempo es práctica antigua. Además los policías no ordenan, ni regulan y ni fluyen el tránsito. No hay razón continuar así. Se puede coordinar con las empresas de seguro y superar esta causa de interrupción del tráfico.
Vehículos en mal estado: el tránsito de vehículos sin condiciones mecánicas, sin luces adecuadas, etc., ocasionando accidentes y muertes. Además los carretones continúan perjudicando el flujo de tráfico y ensuciando la ciudad.
Conductores y actitud: es común personas que no saben manejar, provocando atrasos y accidentes. Malas actitudes ya son un estilo nica de manejar: acelerar ante otro; no deja pasar por ir lento y pegado a la raya; tocar bocina por todo, pararse de repente; conversar con otro y echar el carro.
Rotondas: no existe una actitud de manejo en rotondas y las líneas están mal trazadas por no coincidir con el carril de ingreso.
Enfoque policial: aún prefieren estar atentos a los puntos grises y confusos y no en las verdaderas causas graves de las malas prácticas. Más firmes en la aplicación de las leyes.
Regla de cuatro altos (en todas las esquinas), para cuando el semáforo falla y exista un tráfico ordenado.
Es obligación de los funcionarios solucionar los pormenores y responder ante la población. Resolviendo estos detalles uno a uno, avanzamos; de lo contrario permitimos que el desorden sea nuestro estilo de vida; más por ineptitud que por preferencia.
El autor es empresario, segundo vicepresidente de Amcham.