Migdonio Blandón B.
Como pasa todo en la vida, este año que va pasando, ha pasado la tradicional Gritería de Las Purísimas, que en singular homenaje a la Inmaculada Concepción de María, comenzando a últimos días de noviembre culmina en júbilo popular explosivo a nivel nacional el 7 y el 8 de diciembre, trascendiendo su celebración a todos los países donde hay nicas residentes católicos, que no pudiendo venir, en sus hogares la celebran.
La víspera del 12 comienza en México la especial celebración a la Virgen de Guadalupe, que con su inusitado fervor popular, podría decirse se ha constituido en fiesta nacional, la que en mayor o menor escala trasciende a toda Hispanoamérica. También en nuestro país, en su honor, se quema parte de los últimos cartuchos que el pueblo mariano ofrece a su Lupita, que para todos, es la misma Virgen María.
Ya con anterioridad, a pesar de la difícil situación socio-económica y política, los aires festivos de diciembre refrescan y animan el espíritu güegüense de nuestro pueblo, aún cuando el alcalde que no controla la basura, ésta hace contraste en ciertas calles con arreglos navideños domiciliares, luces de colores intermitentes y el casi imprescindible Santa Claus, sin faltar los iluminados arbolitos, todo anunciando la Navidad.
A nivel mundial de distintas maneras se anuncia la Navidad. Es en lo que mayor éxito ha tenido la globalización. Su propaganda monopolizada por el comercio va a todos los niveles sociales, promocionando, incitando e invitando a celebrarla a todo dar. Para ello, el que no tiene los fondos necesarios y no recibe o no le alcanza el aguinaldo, se las arregla con dinero plástico, dándose gusto antes de la asfixia del plazo vencido.
El nacimiento de Jesucristo Nuestro Señor, que los primeros cristianos desde el siglo tercero de nuestra era, sin ninguna definición completa por tradición doctrinaria conmemoraban, San Francisco de Asís parece haber sido quien en el siglo XII y por medio de la Orden Franciscana fundada por él, proliferó la fiesta de Navidad, que la Iglesia Católica oficializó posteriormente en un Concilio, para el día 25 de diciembre .
Es una pena que la secularización haya tomado tan importante festividad para fines distintos a lo que se conmemora que es la Natividad del dios-hombre quien por su infinito amor, tomando nuestra condición humana, quiso vivir y ser en todo como nosotros, menos en el pecado y pagar con su preciosa sangre nuestra redención, enseñándonos a la vez, con su doctrina, el camino de la salvación y la eternidad.
Dios quiera, que colectivamente. todos los que hemos recibido la gracia de la fe cristiana, apreciemos en lo que vale tal celebración, e iluminados con la luz de Su Santo Espíritu, nos decidamos a limpiar nuestro fuero interno, de toda la basura que cuando a veces actuando con egolatría, sin darnos cuenta acumulamos. Así en un ambiente de limpieza interior y exterior, forjar en nuestro corazón un retablo para recibir al Señor.
Así, cumpliendo a cabalidad los deberes y derechos que nos conciernen, recibiendo tal regalo navideño e irradiando felicidad y la paz interior que sólo el Señor sabe dar, vivamos en unión fraterna como Él lo ha querido y no solamente en determinadas fechas, sino que logremos el disfrute a plenitud de su Reino, que bien claro ha dicho: su Reino no es de este efímero mundo, pero si le buscamos, dentro de nosotros está.
El autor es miembro del Foro Eduquemos.