Roger Miranda
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¿Por qué fracasó “Petronicho”?
Roger Miranda
Días atrás, el alcalde Nicho Marenco anunciaba que su proyecto de importación de combustible no sería posible debido la injerencia política del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica en dicho proyecto. Conociendo los aspectos técnicos de la comercialización de combustibles, el fracaso del proyecto popularmente conocido como “Petronicho” se debió fundamentalmente a razones financieras y no políticas.
Venezuela como miembro de la OPEP no puede vender combustibles a precios más bajos de aquellos existentes en el mercado internacional. Sin embargo, hay convenios como el Acuerdo Energético de Caracas y Petrocaribe, mediante los cuales Venezuela vende a un X país a precios internacionales, pero 60 por ciento se paga al contado y el otro 40 por ciento es financiado a largo plazo, a una tasa de interés muy baja.
El proyecto “Petronicho” era similar al acuerdo de Petrocaribe. La Alcaldía iba a pagar el 60 por ciento al contado y el 40 por ciento restante era financiado a 40 años a una tasa de interés baja. Aunque 40 por ciento del precio del producto esté financiado a largo plazo y a una baja tasa de interés, siempre se iba a estar pagando al precio del mercado internacional, y además, en el largo plazo, la deuda de la alcaldía se iba a incrementar considerablemente debido al 40 por ciento de financiamiento. Deuda que tarde o temprano la alcaldía tendría que pagar. Sin embargo, lo atractivo del proyecto “Petronicho” era que el precio del combustible conseguido a través de este acuerdo iba a ser barato con relación a los precios de las transnacionales petroleras locales. Esto era posible porque el combustible obtenido bajo el proyecto “Petronicho” se iba vender en el mercado nacional en lo que le costó pagar al contado, o sea el 60 por ciento de su precio.
Revisemos el siguiente ejemplo para demostrar la falta de viabilidad financiera del proyecto “Petronicho”. Recordemos que Nicaragua consume alrededor de 9,500,000 millones de barriles de combustible al año, de los cuales 4,750,000, o sea el 50 por ciento de este consumo es usado por el sector transporte. Tomando en consideración el gran impacto que el sector transporte tiene en el consumo nacional de combustible (5 por ciento), el objetivo primordial de este proyecto era vender combustible al sector transporte a precios bajos y de esta manera obligar a las transnacionales petroleras locales, vía la competencia, a reducir sus precios en todo el país, especialmente del diesel el cual es el más usado por el sector transporte. El precio actual del diesel es de cerca de 80 dólares/barril.
Si el proyecto “Petronicho” hubiera logrado abastecer al 10 por ciento del sector transporte, eso hubiera significado la compra de 475,000 barriles de diesel (10 por ciento de 4,750,000 barriles) a un precio de US$38,000,000 (US$80 dólares/barril), de los cuales la alcaldía iba a pagar US$22,800,000 al contado (el 60 por ciento de 38,000,000) y el resto, US$15,200,000 era financiado a 40 años a una tasa de interés anual del 1 por ciento (vamos a asumir este porcentaje porque el alcalde Marenco nunca aclaró esa información). Sólo en el primer año, como resultado del proyecto “Petronicho”, la alcaldía hubiera asumido una deuda de US$15,200,000 dólares y un pago de interés anual al tercer año (hay un período de gracia de 2 años) de US$152,000 dólares (1 por ciento de 15,200,000).
¿De donde hubiera sacado el dinero la alcaldía para honrar esa deuda y pago de intereses? Y sólo se está hablando de un año. Esa deuda crecería cada año si se sigue usando el acuerdo y aumentaría más si logran tener más participación de mercado.
Además, hay que tomar en cuenta otros gastos que la Alcaldía tendría que asumir con el proyecto: premio por compra, flete marítimo para traer el combustible, seguros, flete terrestre de Corinto a Managua, peaje del Canal de Panamá, pérdidas por evaporación, peaje por uso de terminal, costo administrativo por la distribución del combustible. Todo esto hubiera representado un costo adicional alrededor de US$15 dólares/barril, subiendo el precio de venta del 60 al 78.75 por ciento.
Si este proyecto se hubiera realizado, el transportista hubiera recibido un combustible a 21.25 por ciento más barato que el precio del mercado nacional, pero la alcaldía estaría asumiendo la deuda del 40 por ciento del precio del combustible que estaría siendo financiada por el Gobierno de Venezuela. Financieramente este proyecto no era viable para la alcaldía.
El autor es ingeniero eléctrico con maestría en Gerencia.