Jorge Ulises González Briones
Este año 2005 ha estado convulsionado por cambios significativos en la Constitución Política del país, desgraciadamente ninguno de ellos sustantivo para el fortalecimiento de la democracia.
Los ciudadanos y ciudadanas comunes al igual que yo nos sentimos poco representados por nuestra clase política, sabemos que el imperio de la ley es mermado por acuerdos disfrazados de pactos sociales en beneficio de la ya trillada frase “por el pueblo”. Hasta el momento no se vislumbra una tercera fuerza representativa y seguramente como ocurrió en Honduras, quien ganará los próximos comicios será el abstencionismo, cada una de las fuerzas políticas en la medida que se acercan las elecciones tensan hacia la derecha y hacia la izquierda respectivamente.
El sector de la derecha no da indicios de cambios en su agenda política, enfrascados en los últimos tiempos por la liberación de su máximo líder y advertidos por Estados Unidos que esa conducta no les traerá frutos para seguir en el poder, se debaten sobre quién será el próximo candidato en unas elecciones primarias cuestionadas por falta de credibilidad y legitimidad de sus principales actores.
Sobre la izquierda en Nicaragua, hoy por hoy no se acercan a los principios de solidaridad, justicia social, equidad, mística y humildad, por lo que el concepto, cuando las posiciones de poder que se han alcanzado después de la derrota en los 90 ha sido a cambio de arreglos políticos y económicos para la cúpula del partido.
Los mayores ausentes son los problemas urgentes del país como lo son la educación, salud, empleo, financiamiento a la pequeña y mediana empresa, y todos los campesinos y campesinas aquejados por el hambre en el norte, centro y caribe de nuestro país, incapaces de reaccionar ante los atropellos de los que somos objeto, no porque no se den cuenta de la situación, sino porque cada día es la lucha por sobrevivir.
El próximo año será importante para el futuro del país dentro del quinquenio venidero, debemos estar atentos pues existen algunos puntos que debemos vigilar, entre ellos están la organización y funcionamiento del Poder Electoral, las opciones reales que nos presenten los candidatos, pues en las últimas elecciones lo único a lo que se dedican es a atacarse entre ellos, no hay un verdadero debate de ideas que nos permita elegir correctamente la opción más beneficiosa para nuestro futuro, hay un punto mucho más fuerte que los anteriores y son las reglas del juego para la elección de nuestros diputados, pues con el sistema de reformas constitucionales que nos impusieron, necesitamos parlamentaristas que generen los cambios que necesitamos en este país.
El fortalecimiento de la democracia debe nacer de nosotros los ciudadanos y ciudadanas de este país, no podemos ausentarnos de este debate, aunque a la clase política no le interese nuestra opinión, hay que hacerles saber que en Nicaragua hay gente que merece el respeto y la dignidad.
El autor es abogado.