Jorge Crespo*[email protected]
El gesto de Cupertino Briceño para anexar al Partido de Nicoya a Costa Rica fue planteado ante el congreso guatemalteco debido que hasta la independencia el territorio de Nicoya era administrado por la Capitanía General de Guatemala. Nicoya pidió su anexión a Costa Rica, la provincia más pobre de Centroamérica, tal vez por las mismas razones por las que muchos nicaragüenses tienen que salir en la actualidad de su tierra para buscar mejores horizontes.
Costa Rica no es geófaga. Geofagia tenían los aristócratas de Granada que veían con buenos ojos y se derretían ante los ojos azules de William Walker. En Nicaragua una persona blanca y de ojos azules es considerada un semidios. He sido testigo del culto que rinden a la tez blanca y el odio y resentimiento que acumulan aquellos que no pueden ser de la “high”.
Existe en Nicaragua toda una clase que desprecia su propio territorio y que se enorgullece de tener algún príncipe o conde español (¿o escandinavo?) en su árbol genealógico.
Los nicaragüenses deberían usar su coraje e ingenio para construir un país con educación, esfuerzo y proyecto común. La misma Universidad de León formó a profesionales de Costa Rica y Nicaragua. No olviden lo mejor de su pasado y dejen de apostarle al rencor sin oficio.
El diálogo entre las dos naciones sólo es posible con aquellos que quieren construir un país y no con aquellos que exportan a su población empobrecida para ocultar su inutilidad y rapacería. A quien hay que pedirle cuenta es a los que despojaron de sus tierras a muchos campesinos por un precio ridículo.
Contra la corrupción y por un país transparente y desarrollado, ticos y nicas siempre seremos hermanos.
* Costarricense