Edgardo Jiménez López [email protected]
36 millones de córdobas se llevan los 92 diputados de la Asamblea Nacional por un lado cada año. Cuánto aumento en sus salarios podrían tener los médicos, maestros, enfermeras y policías si ellos, los diputados, que dicen trabajar para el pueblo, se quitaran esa sabrosa tajada, que la gastan a su libre albedrío y la incluyeran en el presupuesto de la República, para algo que sí sería en beneficio social.
Ellos, lo que hacen con este dinero, si es que lo gastan, lo ocupan en proselitismo político para sus partidos y eso es como que estuvieran recibiendo, los partidos, donaciones gratuitas de sus partidarios.
Pero aún hay más, como decía un famoso locutor de televisión mexicano. Se echan a la bolsa nada menos que una “extrita” —aparte de su sueldo— de 30 mil córdobas cada mes, si no estoy mal informado, sólo por pertenecer a una bancada. Recuerdo que esto lo dijo en televisión una diputada liberal. Esto quiere decir que estos señores tienen doble sueldo en el Gobierno, cosa que creo está prohibida.
Si multiplicamos 30 mil córdobas por 92 diputados son dos millones setecientos sesenta mil córdobas mensuales. Si esto lo multiplicamos por 12 meses nos da treinta y tres millones ciento veinte mil córdobas. Si sumamos las dos cantidades, nos resulta la bicoca de sesenta y nueve millones ciento veinte mil córdobas.
Esto sólo en prebendas, sin contar con su sueldo regular, que es en dólares, sus libres para vehículos, sus viáticos, sus viajes, sus operaciones en el extranjero gratis, y un sinfín de prerrogativas más.
Cómo no van a salir ricos estos trabajadores del pueblo, cuando tienen tanta abundancia de todo. Es comprensible que anden lamiendo el dedo que los pone en esa posición. Por esto, y por otras cosas más que pasan en el Gobierno este país anda por el mundo con las manos extendidas pidiendo limosna.
Que bárbaros, y esto, sin duda, lo sabe el Presidente y no lo denuncia públicamente, haciéndose cómplice de semejante latrocinio.