Guillermo Rothschuh Villanueva
Todo reconocimiento enaltece a quien lo recibe. Sobre todo si la distinción de la que se es objeto ha sido conseguida a base de multiplicar esfuerzos. Un logro personal que se obtiene a base de rigor y disciplina, constancia y calidad en el trabajo, profundidad en el análisis y amplitud de miras en la labor periodística. Una manera de premiar la forma en que han incidido en la configuración de la agenda de los diversos medios.
Al despuntar el siglo XXI causa estupor la sobreexplotación a que se ven sometidos hombres y mujeres y, “lo que es más escandaloso, la sobreexplotación de los niños: trescientos millones de menores, expresa Ignacio Ramonet, la sufren en condiciones de extrema brutalidad”. Esto exige en Nicaragua el señalamiento permanente de aquellas empresas y personas naturales que expolian a los niños sometiéndoles a la realización de trabajos que no se compadecen con su condición de menores.
Se retribuye a quienes han convertido en parte de sus preocupaciones profesionales la difícil situación y las vicisitudes que atraviesa más de la mitad de la población nicaragüense (57 por ciento). Se hace justicia a quienes hacen justicia en su trabajo diario. Se distingue a quienes de manera progresiva y ascendente han venido trabajando los temas relacionados con la niñez y la adolescencia. Más valioso resulta recibir esta gratificación, cuando los parámetros utilizados para otorgarla, son de carácter objetivo y responden únicamente a la naturaleza de su labor profesional.
Si hoy existe una mayor conciencia de la necesidad de trabajar a favor de la niñez y adolescencia se debe en gran parte al periodismo nacional. Al visibilizar sus problemas, al poner en perspectiva sus esperanzas, al dimensionar la importancia de promulgar políticas públicas a su favor, al elaborar y comprometerse con el cumplimiento de un Código de Ética que evite una revictimización de la niñez y adolescencia, al propiciar un trato justo y enaltecedor hacia sus personas, al propugnar por el respeto hacia su dignidad y Derechos Humanos, al estimular su protagonismo como sujetos de la noticia.
A través de un monitoreo constante se ha comprobado el interés creciente de los periodistas nacionales por una niñez y adolescencia que reclama otra manera de ver y entender sus problemas. El monitoreo de la Red Andi, concentrado en los medios escritos, tiene necesariamente que abrirse a la radio, la televisión y a los medios locales. Sólo de esta manera obtendremos una radiografía completa de todo lo que acontece a su alrededor y de esta forma hacer justicia al conjunto de periodistas nicaragüenses que trabajan de manera sistemática estos temas.
Se ha cumplido a cabalidad el itinerario en que se ofrecían sólo noticias acerca de la niñez y de la adolescencia. Existe la suficiente madurez para proponer y alcanzar nuevas metas. En el consorcio conformado por Dos Generaciones, el Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO), la Procuraduría Especial de la Niñez y la Adolescencia, por la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la niñez (CODENI), y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA), se ha deliberado acerca de la necesidad de emprender conjuntamente una nueva etapa de trabajo.
Se busca como concentrar esfuerzos para comenzar a publicar información original, comentarios oportunos, materiales inéditos, artículos de opinión, análisis comparativos, entrevistas de fondo, dimensionar y contrastar el trabajo y la labor que desempeñan las instituciones y entidades públicas y privadas que trabajan con la niñez y la adolescencia, y abrir espacio a nuevos actores y fuentes de información. Pasar al análisis estructural. Determinar la naturaleza de las causas que originan como una pandemia, el mal trato, la violencia infantil, intra y extra familiar, el abuso sexual, la trata de personas, la pederastia y la proxenetería en todos sus matices.
Se requiere con urgencia una mayor fiscalización de las entidades públicas. Se habla de refundar el Estado. Esta determinación pasa por una redefinición de las políticas y estrategias vinculadas con la niñez. En Nicaragua no pueden continuar adelgazándose las políticas sociales, al extremo de dejar en el desamparo a la mayoría empobrecida del país. Entonces entraríamos de lleno, en eso que los académicos y expertos en comunicación, han dado en llamar periodismo cívico, que por su cercanía con la comunidad y la ciudadanía, se torna propositivo en todos los órdenes de la vida diaria.
Los reconocimientos que el 18 de noviembre de 2005 recibieron los y las periodistas Arlen Pérez, de La Prensa; Lucía Navas, de El Nuevo Diario; Mario Medrano, de Canal 2; Azucena Castillo, de La Primerísima y Rolando Flores, de Hoy, les compromete a redoblar esfuerzos. El reto en esta nueva etapa es amplio y complejo. Eso estimula la creatividad y la inventiva. Esta es la apuesta. Estamos seguros que sabrán responder a las expectativas, como han venido haciéndolo hasta ahora. ¡La niñez y la adolescencia nicaragüense lo merecen! Convirtamos sus sueños y esperanzas en una realidad concreta y tangible. ¡Soy optimista! Las banderas que izan son las del presente y del futuro. ¡Como siempre, esperamos lo mejor de ellos!
El autor es decano de la Facultad de Comunicación de la UCA.