Gabriel Conde
El embajador Trivelli acusa al doctor Argüello Poessy de usar la Contraloría para defender a su amigo el doctor Arnoldo Alemán (sentenciado a 20 años de prisión) y atacar a los enemigos de éste. Con esta aseveración justifica la suspensión de la visa al controversial contralor.
Después del terremoto de 1972 cuadrillas de norteamericanos se encargaron de limpiar la basura y escombros que en nuestra abatida ciudad dejó el cataclismo y hoy los mismos norteamericanos tratan de limpiar la basura en que se han convertido nuestros poderes.
Tanto el doctor Argüello Poessy como el Fiscal General de la República, doctor Julio Centeno Gómez, han sido abogados de gran prestigio, de intachable trayectoria y destacada posición entre los valores de nuestra sociedad y apenas que una desbordada pasión política y desenfrenada ambición les haya hecho tirar al estercolero de la politiquería esos valores tan caros y difíciles de adquirir, sin importarles su familia y sus amigos, por quienes se está obligado a guardar decoro y dignidad.
En cuanto a minorizar la supresión de la visa con el pueril argumento de lo difícil que es viajar en silla de ruedas, y lo penoso de un aviso inminente de satisfacer una necesidad fisiológica, debo decirle al doctor Argüello Poessy, que las atenciones que las líneas aéreas prestan a personas como él, son esmeradas, incluso los ubican en lugares próximos a los servicios básicos destinados a recibir lo que el cuerpo desecha. Aun más, existen ahora los daipers, para los que padecen de incontinencia, los que en estos casos son de mucha utilidad. Se lo digo con todo el respeto que me merece la persona del contralor.
Quiero recordarle a todos los desvisados que Pablo, perseguidor de Jesucristo, se arrepintió, y nos legó sus famosas Epístolas, les recomiendo leer o releer la Primera y la Segunda, tan valiosas para los hombres de fe, como valiosos para los políticos los consejos para gobernar e impartir justicia que hace exactamente 400 años diera Don Quijote a Sancho cuando éste tomó posesión de la Ínsula. Ambas como se dice ahora son incluyentes y vinculantes.