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¿Por qué la gran coalición alemana?
Sólo razones urgentes y poderosas pudieron hacer que las grandes fuerzas políticas rivales de Alemania hayan decidido administrar juntos por un tiempo al Estado Federal. Conste que no es la primera vez que el Partido Social Demócrata y la Unión Social Cristiana realizan esta operación conjunta. De diciembre de 1966 a octubre de 1969, Ludwig Erhard y Willy Brandt lo hicieron, lo cual dio como resultado la Ley Electoral. Esta vez, las causas son económicas y esta nueva versión de cogobierno se preveía, dado las ingentes dificultades porque atraviesa Alemania.
Desde la creación del euro, puesto en competencia con el dólar, la rivalidad de los dos mercados, aquende y allende del Atlántico, creció. Como resultado, disminuyó el valor de la moneda americana y el volumen de las exportaciones alemanas. A ello se agregó la controversia Schroeder-Bush por la invasión de Irak, que enfrió las relaciones de los dos socios comerciales.
No obstante, el persistente déficit fiscal de la Bundesrepublik mereció una reprimenda del Banco Central de la UE debido a los altos costos del estado de bienestar, el alto índice de desempleo, los subsidios por mantener activa a la UE, todo lo cual produjo incertidumbre al ciudadano común. Si a todo ello agregamos las grandes inversiones en los antiguos estados de Alemania Oriental, ahora integrados, era evidente que alguna medida fuera de lo común debía intentarse.
Por lo demás, resultaba claro que la tecnología de punta que Alemania había venido liderando en el mundo entero, superando en muchos rubros a los japoneses, estaba encareciéndose, por el costo social. Por otra parte, al aparecer en el mercado interno alemán, por efecto de la globalización, la avalancha china de textiles con sus telas producidas con baratísimos salarios, el precio de las telas alemanas sufrió un duro golpe. Tuvo el Gobierno que hacer llegar de Beijing a un alto oficial para que aceptase, después de difíciles negociaciones, que disminuyesen drásticamente las cuotas asignadas. Y eso sin desconocer que los chinos se abrieron ampliamente a las exportaciones alemanas que ganaban todas las licitaciones carísimas, como el tren rápido del último modelo.
Shroeder captó que había llegado el momento de decidirse, le resultaba evidente que el Partido Social Demócrata (PSD) actuando en solitario, no podría hacerle frente a los desafíos planteados. Propuso entonces elecciones anticipadas que recibieron la aprobación del Presidente de la República como es de rigor en tales casos. El reto fue aceptado por la nueva líder de los socialcristianos, Ángela Merkel, de 51 años, nacida en la antigua Alemania Oriental.
Ella había sido lo suficientemente previsora para ponerse al frente de las acusaciones contra el patriarca de su partido, Helmuth Kohl, pues apoyarle hubiera sido mortal para su conglomerado. Eso le valió el respeto de todos. Ahora que llegaba su turno de aspirante al poder, nadie pudo acusarla de cómplice. En todo caso, era una verdad el equilibrio de las fuerzas de ambos partidos, en ese momento nadie se atrevía a anticipar el triunfo. De ahí que el resultado fuese tan apretado. No obstante, la elección a última hora de un diputado más para Unión Social Cristiana (USC) dio a su bancada la diferencia que la enfocaba para el puesto, pues ella no aceptaba nada menos que la Cancillería, y así tuvo que ser.
Ahora bien, ¿cómo distribuir los ministerios? Dado que no se trataba de repartir prebendas sino responsabilidades, escogiendo al más calificado. En cada caso no hubo problemas. Sin duda que la vicecancillería será para el presidente designado por el Partido Social Demócrata.
Lo más duro necesitó cuatro semanas para negociarse, y como exigía el PSD, se subió el impuesto a la renta, del 42 al 45 por ciento, a su vez, el IVA ascendió del 16 al 19 por ciento, además de la supresión a ciertos servicios asistenciales del Seguro Social. Y en cuanto al recorte de gasto fiscal no hubo más remedio que apoyar la proposición del PSD de enjugar los 40 mil millones de euros, muy por encima del déficit máximo exigido por el Banco Central de la Unión Europea. También se acordó el retiro atrasado en dos años más de los jubilados para recibir su pensión.
Al final “todo en orden”, como dicen los alemanes, y así Ana Merkel se convirtió en la primera mujer que ocupa en Alemania el puesto de Primer Ministro. No hubo crisis insalvable esta vez en Alemania, por la sencilla razón de que tienen sus políticos una visión de país, e instituciones que las resuelven.