El crimen cometido en la comunidad Colama, en Tipitapa, mantiene conmocionados a sus habitantes. La Policía aún no concluye las investigaciones.

Asesinos de anciana no encontraron botín

Víctima fue estrangulada y golpeada por delincuentes que podrían ser sus parientes Hasta ayer la Policía no contaba con dictamen de Medicina Legal Elízabeth [email protected] El robo fue el móvil del asesinato de Rafaela Narcisa Enríquez Téllez, de 71 años, pero según la Policía, los hechores no encontraron dinero. El vocero del Distrito Ocho de […]

  • Víctima fue estrangulada y golpeada por delincuentes que podrían ser sus parientes
  • Hasta ayer la Policía no contaba con dictamen de Medicina Legal

Elízabeth [email protected]

El robo fue el móvil del asesinato de Rafaela Narcisa Enríquez Téllez, de 71 años, pero según la Policía, los hechores no encontraron dinero.

El vocero del Distrito Ocho de la Policía, capitán Róger Casco, confirmó ayer que los asesinos buscaban el dinero que Enríquez había obtenido producto de la venta de una vaca.

Una fuente policial confió que el dinero que la víctima había recibido producto de la venta del animal, fue de tres mil 800 córdobas, con parte del cual ya no contaba, pues había pagado varias láminas de zinc que adquirió al crédito en un organismo no gubernamental.

Una vez que Enríquez realizó la transacción, entregó el dinero a un hermano suyo, según Casco, cuya identidad no precisó.

Esto lo desconocían los criminales que amparados aún en la oscuridad de la madrugada del domingo, llegaron a la humilde casa de Enríquez, tan sólo cubierta en la parte que servía de dormitorio, con piedra cantera, zinc y plástico negro.

“Vendió un ternerito la pobrecita. Ella iba a pagar ese zinc, no sé si lo pagaría, no sé cómo sería”, manifestó en su denuncia Haydée Enríquez Téllez, hermana de la víctima.

La denunciante refirió al investigador que cuando corrió a la casita de su hermana, tenía la esperanza de que ésta aún estuviera viva, pues al amanecer su nieta de nueve años, que acompañaba a su hermana, llegó a la casa y le pidió que fuera a ver a su tía, porque unos hombres la habían golpeado.

“Me dijo: corra, que llegaron unos hombres en la noche y golpearon a mi tía”, sostuvo la denunciante.

La anciana vivía en completa soledad y tan sólo era visitada cada mes por sus hijos, según confirmaron parientes de ésta. Por las noches, la sobrina-nieta, una niña de nueve años, se quedaba a dormir con ella.

El hecho sangriento que conmocionó a los lugareños de Colama, distante unos 17 kilómetros al este de Tipitapa, fue ejecutado con saña.

Aunque la víctima gritó pidiendo auxilio, nadie se levantó a ayudarla. Unos pensaron que se trataba de borrachos. En cambio su vecina más cercana, Catalina Moraga, una anciana de 80 años, pensó que los gritos provenían de otro lado y no de la casa de Enríquez.

“Oímos unos gritos, pensamos que era en la casa de atrás”, expresó Moraga, aún afectada por la muerte de su vecina.

El cuerpo de Enríquez fue encontrado la mañana del domingo, boca arriba y con el rostro desfigurado, después de haber sido golpeada aparentemente con una piedra, cuando los hechores pretendían obligarla a decirles dónde estaba el dinero.

Hasta ayer la Policía no contaba con un informe del dictamen preliminar del Instituto de Medicina Legal, para descartar si la víctima fue o no abusada por los asesinos. Aunque según otra fuente, aparentemente no hubo abuso sexual.

Casco manifestó que mantienen retenidos a dos parientes de la víctima que son sospechosos de haber perpetrado el crimen.

Una fuente policial manifestó que ambos son sobrinos de Enríquez; uno de ellos en varias ocasiones supuestamente le había robado a la tía.

Según el informante, las sospechas sobre uno de los parientes de Enríquez se basan en los rasguños que presenta en los brazos y cara. Esto da pie a las autoridades para pensar que la víctima bien pudo hacérselos al momento en que trató de defenderse de sus ataques.

Además, el testimonio que la niña de nueve años ofreció a sus parientes indica que uno de los hombres con los rostros cubiertos le repetía: “¿Me conocés a mí?”

“A lo mejor alguno de aquí está involucrado”, manifestó Víctor Modesto Brizuela, pariente de Enríquez, momentos después de conocido el crimen.

El vocero policial informó que aún los agentes de ese distrito se movilizan por esa comunidad, a fin de esclarecer el crimen que mantiene atemorizados a los vecinos.

EVIDENCIAS AL LABORATORIO

El Distrito Ocho de la Policía remitió al Laboratorio de Criminalística varias evidencias encontradas en la escena del crimen, que podrían ser determinantes en las investigaciones.

La ropa manchada de sangre que encontraron en la cama donde fue asesinada la víctima, es una de las evidencias remitidas.

Una linterna que fue dejada abandonada en el patio cercano a la vivienda de Catalina Moraga, vecina de Enríquez, también puede ser una de las evidencias con que puede contar la Policía, en caso de que los autores del crimen, hayan dejado huellas, confirmó el vocero policial, capitán Róger Casco.

Un pedazo de piedra encontrado cerca del cadáver también fue remitido para análisis.

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