Gloria Escobar Soriano y María Y. Gadea Aróstegui*[email protected]
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Renovando aprendizaje en la UCA
Gloria Escobar Soriano y María Y. Gadea Aróstegui*
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La universidad Centroamericana a lo largo de sus 45 años de servicio en Nicaragua se ha mantenido en constante búsqueda y renovación de sus principales ejes de trabajo: docencia, investigación y proyección social. Porque uno de sus objetivos es formar profesionales con una sólida preparación académica y humanista que responda a las demandas del mercado laboral y a los cambios tecnológicos que exige la postmodernidad. Esta permanente transformación académica en la universidad sólo ha sido posible por la sabía conducción de los padres jesuitas bajo el lema Ignaciano “Amar y Servir”, con el apoyo del personal docente y administrativo que labora en esta institución de educación superior, dirigida por la doctora Mayra Luz Pérez Díaz, a quien la Dirección Superior le ha encomendado esta ardua labor por su vasta experiencia profesional.
Acorde con esta misión las autoridades universitarias impulsan un plan de capacitación al profesorado que facilite el proceso de enseñanza aprendizaje en beneficio del estudiantado. La dirección y el personal docente en estudios básicos y preuniversitarios a través de los diferentes cursos de español utilizan diferentes estrategias de enseñanza para lograr la motivación, el entusiasmo y el interés por esta disciplina, dado que una buena parte del estudiantado que ingresa a la universidad opina que el español es importante, pero es una clase aburrida; aunque en la práctica reflejan serias deficiencias en la comprensión lectora, redacción, gramática correctiva y ortografía. En este segundo cuatrimestre se hizo algo diferente con la lectura Anécdotas nicaragüenses (2004) de varios autores/as con el objetivo de motivarlos a escribir ensayos e informes.
En primer lugar, los grupos además de leer el libro visitaron los departamentos mencionados en la obra y compartieron sus experiencias en el salón de clase. Entre las sorpresas que expusieron fueron: “No conocíamos Chontales y nuestro viaje ha sido una experiencia inolvidable. Conocimos muchos lugares importantes de este departamento”. De Granada expresaron: “Esta visita nos permitió descubrir la belleza colonial e histórica de esta ciudad. Visitamos varios lugares mencionados en las anécdotas de Enrique Alvarado”. Quienes visitaron Estelí dijeron: “Lo que más nos impresionó de esta ciudad fue su impresionante catedral”. De Matagalpa opinaron: “Visitamos muchos lugares interesantes como el museo del Café, la Casona y el parque Rubén Darío”.
Otro aspecto interesante fue que los grupos entrevistaron a los autores y la autora del libro, quienes compartieron animadamente sus experiencias literarias.
Les explicaron que el objetivo del texto era preservar los personajes, lugares y tradiciones populares de los departamentos mencionados, los cuales son parte de nuestra cultura. Cada uno les transmitió importantes consejos: “Hay que leer, leer y leer. Para aprender no hay más que leer” (Octavio Robleto). “Creo que debemos mejorar el sistema educativo y el profesorado debe educar a sus estudiantes” (Jaime Marenco). “Sigan haciendo este tipo de trabajos para impulsar la investigación y aprender sobre su cultura y construir una sociedad mejor” (Mario Fulvio Espinoza). “Aprendan a expresarse, escuchen y vean buenos programas, no telenovelas, que son pésimos ejemplos para la juventud” (Eddy Kühl). “Todos y todas tenemos anécdotas que contar, simplemente hay que saber hacerlo” (Enrique Alvarado). “La juventud debería formarse profesionalmente con sólidos conocimientos y valores éticos” (Isolda Rodríguez).
Finalmente, los grupos hicieron interesantes presentaciones orales y escritas. En la primera, se observó naturalidad y dominio de las anécdotas. Proyectaron documentales con la entrevista de los y la escritora y de algunas personas de la ciudad. Mostraron atractivas imágenes y artesanía de los lugares visitados. Vistieron el traje vaquero del norte nicaragüense y compartieron la famosa cuajada y crema chontaleña, las rosquillas rivenses y comidas típicas de Nicaragua. La actividad finalizó con la redacción de ensayos sobre aspectos interesantes de la obra y el informe de las actividades realizadas.
En conclusión esta experiencia educativa fue enriquecedora para estudiantes y docentes. Se aprendió sobre aspectos de la cultura nicaragüense, se fomentó la responsabilidad, el compañerismo, el liderazgo y otros valores. Se despertó la motivación, el entusiasmo y el interés por la asignatura. Así lo expresaron los grupos: “Valoramos positiva esta experiencia. Si sólo hubiéramos leído el libro en el aula la clase no hubiera tenido mucho sentido y la hubiéramos calificado aburrida, en cambio así como lo hicimos nos gustó”, y agregaron: “El hecho de haber viajado a estos lugares fue una de las ventajas obtenidas, asimilamos mejor el sentido de la obra, aprendimos a valorar la riqueza cultural histórica y natural de cada lugar. Conocimos el potencial literario de nuestro país y es necesario preocuparnos por leer más”. En esta actividad universitaria fue importante el apoyo de la familia. En definitiva planificar una actividad diferente motiva la escritura y el amor por Nicaragua.
* Las autoras son docentes de la UCA