Víctor Manuel Espinoza [email protected]
Boaco y Chontales se lanzarán a las calles masivamente mañana 20 de noviembre. Una vez más los hijos de la Patria formalizarán su compromiso de defender al país de la depredación moral, de la corrupción y a exigir gobernabilidad e institucionalidad.
Estos son departamentos con cultura ganadera y agrícola que traen divisas al país. Carlos A. Bravo decía que en Chontales los ríos son de leche y las piedras de cuajada.
Amigos del pacto en los medios de comunicación le llaman marchas blancas tratando de darles un término despectivo; pero las marchas son amarillas, azules, celestes, rojas, verdes como el arco iris, que conforman la fraternidad y la esperanza. El blanco como columna central entre los azules se levantará con fortaleza.
Se preguntan por qué los marchistas andan con la Bandera de Nicaragua y los marchistas contestan que la Bandera no tiene dueño, ni el Estado, ni las instituciones, ni los fondos del Estado. No se trata de apoderamiento de banderas. Se trata de levantarla con dignidad, con orgullo y cerrar filas contra los que quieren continuar en el poder para terminarlo de saquear.
La sociedad civil encabezada por Carlos Tünnermann, Silvio Páez, Klaus Stadthagen, Rosa Marina Zelaya, Rafael Ramos, Eduardo García de la Juventud Democrática Nicaragüense, Ramón Luna, Auxiliadora Sánchez, José Ramón Ramos y otros con fortaleza moral cierran filas para decir un “no” al pacto. La militancia partidaria expresará: Basta ya de chantajes.
El pueblo ha perdido el miedo, las marchas crecen y no se detienen y otras ciudades reclaman que las marchas se hagan en ellas. Adversarios de las marchas temen porque éstas se multiplican, no tienen cañonazos su única fortaleza son los principios y una Bandera azul y blanca.
Las características de cada marcha son una continuidad de las que se hacían para derrocar a Somoza y las marchas que se hacían para derrocar con el voto al Frente Sandinista; ahora las marchas son para evitar un posible fraude.
Boaco y Chontales tienen acopios de leche para ser procesada, la sociedad civil hará u n acopio especial pero esta vez de valores, de posiciones, de entereza y de fortaleza espiritual.
Los medios de comunicación apoyan las marchas y transmiten a la población los rostros de la juventud encendidos de ilusiones y esperanzas, las aptitudes de mujeres y hombres cansados de la carga ignominiosa del pacto. En Chinandega, Granada y Managua los pactistas se escondieron no por vergüenza sino para no ser señalados y al segundo día atacan retorciéndose de dolor porque no están acostumbrados al civismo sino a la violencia, el arma de los marchistas es caminar desarmados.
Mañana recordaremos a la reportera de LA PRENSA, que frente a la labor intelectual de la noticia fue asesinada por un radical que quería silenciar fraudes electorales que se hicieron en ese departamento. Todo pueden hacer pero nunca asesinar el civismo.
El autor es jurista.