Ricardo A. De León Borge
El título del artículo es en sí, además de una incógnita, una posibilidad que no es tan irracional partiendo de los recientes acontecimientos que afectan y rodean a ambas naciones. La primera, que desde 1990 se ha debatido entre dominación o liderazgo global, retomando el título del libro de Zbigniew Brzezinski; la segunda, como potencia emergente y llamada a ser el próximo contrapeso al poderío estadounidense, aunque esto no se vaya a dar en un corto plazo, el “resurgimiento pacífico” de China, podría no ser tan pacífico.
Aunque las relaciones bilaterales se han mantenido hasta cierto punto flexibles y en armonía aparente, los diferentes enfoques que mantienen sobre los diversos temas mundiales hacen pensar que llegará el momento en el cual las negociaciones que se han venido dando lleguen a un fin en el cual ninguna de las dos esté dispuesta a aceptar imposiciones o límites.
Diferencias. Iniciando por la cultura, la política, las formas de enfocar el futuro, el desigual enfoque en el seno de la OMC. Las divergencias entre ambos serán mayores e inevitables conforme sigan profundizando el conocimiento e intercambio en diversas áreas.
Poder blando. Algo que China ha venido explotando muy bien, sobre todo en el campo económico, ya que está creciendo 8 por ciento anual, es ya la sexta potencia comercial y que ofrece un mercado de 1,500 millones de consumidores potenciales. China es ya la tercera potencia mundial comercial después de los Estados Unidos y Japón. Asimismo, aprovecha que Estados Unidos está abstraído en su guerra contra el terrorismo e Irak y ha entrado triunfalmente a lo que considera su “patio trasero”, América Latina, y ha ofrecido millones de dólares en cooperación e inversión. De esta forma, refuerza sus relaciones comerciales, sin necesidad de mantener relaciones diplomáticas y sin recurrir a la fuerza o al poder duro.
Diálogo. Los líderes de ambas naciones han reiterado la necesidad de dialogar, por lo cual han iniciado un diálogo estratégico en agosto de este año, el cual fue constructivo y útil para mejorar el entendimiento mutuo, según las autoridades chinas. China y Estados Unidos necesitan llegar a acuerdos sobre los objetivos de mediano y largo plazo que cada uno de ellos tiene pensado, así como mantener siempre abierto ese canal de conversaciones en las altas esferas de ambos gobiernos.
Asimismo, mantener cierto protagonismo a nivel mundial, como lo han tenido hasta ahora y pienso en las conversaciones con Corea del Norte, en el cual China ha sido un gran facilitador y donde las coincidencias con Estados Unidos han sido un gran aliciente.
Por último, no hay que dejar de lado que ambas naciones aspiran a mucho y las distintas visiones políticas podrían generar antes de lo esperado, enfrentamientos militares, no entre ambas, sino por el dominio de ciertas zonas.
El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales.