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LECCIONES DE UN HURACÁN
Veamos el lado positivo de Beta. Permitió, sin que nos costara una vida, poner a prueba el sistema de emergencia ante una amenaza de este tipo y debería ser tomado en cuenta como una seria advertencia de lo que puede ocurrir. No cantemos victoria. Mentira es que la movilización de Defensa Civil y el Gobierno —que sí la hubo— fue lo que salvó del desastre. Ahora mismo no estamos contando muertos por la sencilla razón de que este huracán fue relativamente inocuo. Fue el ensayo. Tarde o temprano vendrá otro huracán y ojalá hayamos aprendido las lecciones que nos dejó Beta.
PERIODISTAS
La otra gran oportunidad que abrió el huracán fue medir la capacidad de reacción que tenemos los medios de comunicación en la cobertura de una noticia como ésta. Fue sorprendente la disposición de los principales canales de televisión de hacer presencia en tantos lugares al mismo tiempo. Sin embargo, en su virtud está el pecado. Una vez regados, y a pesar de que pocos lugares fueron afectados, durante cinco días nos han bombardeado hasta el cansancio con los vídeos de “lo que no pasó” en cada lugar y, a veces, queriendo ver lo que no existía. Como aquel periodista que reportaba, capote y ventisca en cámara, la llegada de Beta a la medianoche del sábado en Jinotega, cuando todo jinotegano sabe que ésos son los vientos y lluvias que acompañan la ciudad por siempre.
LA NOTICIA SOY YO
Y la vanidad. Muchos periodistas sucumbieron a la tentación de ser los protagonistas de la historia y reclamar en esta escaramuza una camisa demasiado grande. “¿Qué sentías cuando estabas ahí, en el ojo del huracán?”, pregunta una presentadora, ya en estudio, a otra colega. Y ésta quiere decirlo pero no se atreve: “Héroes no podemos decir que somos”, y regresa a la palabra que tiene en la punta de la lengua: “Pero estábamos dispuestos a dar la vida por llevarle la información a nuestros televidentes”, dice.
CARRETERAS
Oyéndolo como lo explican, el Fondo de Mantenimiento Vial parece bonito. Con sólo dar un córdoba más en cada galón de combustible vamos a tener carreteras de primer mundo. Es una ganga. Pero, si conozco el sebo de mi ganado, ese dinero va a terminar sustituyendo (no aumentando) el presupuesto que se destina cada año para la construcción de carreteras, de tal forma que vamos a tener los mismos lodazales y baches de siempre. Pagando más, claro.
DAÑOS A TERCEROS
El jefe de Tránsito, comisionado mayor Manuel Roque, ha pedido nuevamente a los diputados de la Asamblea Nacional “la forma en que los transportistas pagarán el seguro de daños a terceros”. A ver comisionado, ¿qué parte es la que no entiende? La última prórroga que les dio la Asamblea venció el 15 de septiembre de 2004 y a usted, como policía, sólo le toca exigir el seguro que manda la ley. Eso de andar pidiendo explicaciones sobre “formas” no le toca a usted. El comisionado Roque termina de enseñar las plumas cuando justifica que “un 80 por ciento de los transportistas del país paga una cuota a sus cooperativas” y pone de ejemplo a una cooperativa de taxis que ha pagado 300 mil córdobas en indemnizaciones a terceros en lo que va del año. Comisionado, por favor, esa ridícula cantidad debería ser razón de más para que usted cumpla con su deber. ¿O de verdad cree que con 300 mil córdobas se pagan los daños que provocan tanto accidente de taxistas?