La difícil transición nicaragüense

Antonio Lacayo

Ocho años han transcurrido desde que doña Violeta de Chamorro terminó su mandato. Ese tiempo se ha encargado de ir poniendo en su lugar las innegables contribuciones del primer gobierno democrático de Nicaragua. Y el pueblo, por su parte, le ha reconocido su sacrificio poniendo a doña Violeta cada vez más alta en las encuestas de opinión, con el 82 por ciento de opinión favorable según la última de M&R, el nivel más alto de aceptación entre todos los ex gobernantes de América Latina.

Producto de las elecciones en 1996, asumió después el gobierno liberal de Arnoldo Alemán. Éste, por razones que aún desconozco, quiso negar los innegables aportes de la presidenta Chamorro y su gobierno, y promovió la imagen de que todo lo bueno comenzó en 1997, mientras el sandinismo, en respuesta, vendió la idea que todo lo malo inició en 1990.

Las dos afirmaciones son falsas. La única verdad es que nuestro gobierno fue muy distinto al que lo precedió y al que lo sustituyó. Y por esa razón, nos ganamos la animadversión de altos representantes en ambos bandos.

Poco se ha escrito sobre esos años. Por eso, con el deseo de aportar datos históricos sobre ese período, dediqué parte de mi tiempo, durante los últimos cinco años, a recoger y redactar mis memorias, narrar lo vivido, revelar y compartir mis notas desde el Gobierno, y reflexionar sobre lo que significó esa entrada de Nicaragua a una nueva etapa en su vida republicana que aún lucha por consolidar.

En apoyo a nuestro proceso democrático, me pareció una obligación ciudadana documentar de la mejor manera posible lo que estuvo en juego esos años, la cruda realidad del país en 1990, los retos asumidos, las incomprensiones encontradas, las transformaciones logradas, y la forma en que se entregó el país en 1997.

Producto de este esfuerzo, este viernes presentaré en la biblioteca del Banco Central el libro titulado La difícil transición nicaragüense: En el Gobierno con doña Violeta.

No pretendo ofrecer un estudio académico, ni una tesis de gobierno, sino reflejar, de la manera más diáfana posible, lo que aconteció durante esos duros años, la agenda en el Ministerio de la Presidencia, un relato de la historia de todos los días, los desafíos que enfrentamos, una rendición de cuentas de las decisiones que estuvieron bajo mi responsabilidad, los aciertos y desaciertos, las negociaciones permanentes con la oposición sandinista, con nuestros aliados en la UNO, con la Resistencia, el Ejército y la Policía, con los gobiernos del mundo, los Estados Unidos, los organismos financieros internacionales, los rearmados, los productores y empresarios, los trabajadores, las iglesias, la Asamblea Nacional y la ciudadanía.

Mi aspiración es que la lectura de las páginas de este libro sirva de estímulo para valorar lo que nuestro país es capaz de hacer cuando se deponen los intereses de partido, de grupo o de clase, única forma de consolidar la transición política, económica y social, que es la gran tarea que tenemos por delante.

Agradezco al Fondo Cultural del Banco UNO que haya confiado en mi palabra, y se haya animado a incluir este libro en su valiosa Colección Cultural de Centroamérica. Y agradezco una vez más a doña Violeta que me brindó su confianza y la oportunidad de servir a Nicaragua junto con su equipo de Gobierno, mis compañeros de Gabinete, que hicieron posible este libro con sus aportes a la difícil transición nicaragüense

El autor fue Ministro de la Presidenciade Nicaragua.

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