Guillermo Áreas Cabrera*[email protected]
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Alianzas, micropartidos y diputados
Guillermo Áreas Cabrera*
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A la fecha, ninguna de las llamadas fuerzas democráticas de la nación ha ofrecido un programa de elecciones primarias para la elección de las personas que participarán como candidatos a convertirse en “padres de la patria”. El pueblo continúa esperando el abc del proceso que implementará cada uno de los partidos o las alianzas que han ofrecido dichas elecciones.
¿Qué intereses mueven a nuestros diputados? ¿El interés de la nación, el del partido o sus propios intereses? He llegado a la conclusión de que el interés por la nación y el partido son, en la mayoría de las veces, solamente excusas para satisfacer motivaciones de índole eminentemente personal. Lo que existe es disciplina política en aras de mantener un estatus económico.
El cambio en Nicaragua llegará cuando la persona que controle el Poder Ejecutivo, además de tener amor patrio, tenga el control mayoritario de una Asamblea Nacional llena de diputados electos directamente por el pueblo, no por dedo alguno, y estos miembros del Poder Legislativo representen los intereses de la comunidad en la cual viven y en la cual fueron electos. Entonces serán del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
El efectuar alianzas con micropartidos es negativo para el proceso democrático ya que éstos son partidos sin base popular y con dueños y, la declaración de apoyo que éstos suelen declarar a favor del partido o candidatos con posibilidades de triunfo, conlleva la obligación de otorgar posiciones en el Poder Ejecutivo o al menos una o varias curules, la cual o las cuales por lo general votarán por sus intereses personales o de su partido, nunca por el bienestar del pueblo.
Las alianzas siempre se han efectuado a cambio de curules y posiciones gubernamentales y, una vez transcurridas las elecciones presidenciales, como dice el dicho, cada loro vuelve a su guanacaste y los intereses personales de cada grupo priman sobre los programas de gobierno que trata de implementar el partido en el poder. Los minipartidos son rémoras políticas en busca de tiburón que las alimente, no importa su color, lo importante es sobrevivir.
La búsqueda de una unión de las llamadas fuerzas democráticas obedece al pragmatismo político de que sólo unidos podremos vencer al FSLN, pragmatismo que lleva al anuncio con cohetes y triquitraques del supuesto aumento numérico del grupo en la lucha por el poder cada vez que se efectúa una alianza. La historia ha sido que mientras más cohetes y triquitraques, más curules a repartirse y más problemas en el horizonte.
Las alianzas deben de ser en base a un programa de gobierno, una visión de nación y sin otorgar curules. Que sea el pueblo con su voto y no el dedo, quien escoja a los padres de la patria. Actualmente vemos alianzas por doquier en nombre de la democracia, principio que no se práctica a lo interno de ningún partido político para la escogencia de sus futuros diputados. Desde ahora, en cada partido o alianza, podemos señalar quiénes son los candidatos a diputados.
Creo que la única forma de encauzar al país por nuevos senderos de paz, progreso e institucionalidad es efectuando un cambio en la forma de elegir diputados. El ejemplo lo tienen que dar aquellos que hablan de conciencia, amor patrio, democracia, etc., etc. Lo menos que espera el pueblo de Nicaragua en estas elecciones es, por primera vez en su vida, elegir a sus representantes ante la Asamblea Nacional. Quien le dé esa oportunidad puede estar casi seguro de ganar las elecciones.
Los candidatos presidenciales deben tomar conciencia de que las alianzas con minipartidos no conducen a ningún bienestar del pueblo de Nicaragua y que si no cambiamos la forma de elegir a nuestros diputados, el país nunca será La República que siempre hemos soñado. Se hace necesario terminar con el dedo, parte del cuerpo humano, cómplice de todas nuestras desgracias. Si no lo creen lean la historia.
Como dice Tip O’ Neill, el político por excelencia de los USA en las últimas décadas, “cuidado de las alianzas con grupos que alcanzan en un bus”.
*El autor es Abogado y Notario Público, y Administrador de Empresas.