“Hablando de mujeres”

Xibalbay Gámez Terán

Yendo rumbo a mi casa mentalmente repasaba un artículo que se publicó en LA PRENSA el 17 de octubre corriente, Hablando de mujeres, que leí esperando encontrar comentarios creativos o datos estadísticos interesantes sobre las personas de mi género, pero no fue así.

Debido a la convivencia con mis abuelos maternos hasta la edad de 19 años, se grabó en mí un gran respeto y admiración por las personas de la tercera edad. Por esa razón, como mujer con todo respeto cuestiono el artículo del señor León Núñez:

Podría separar su comentario en dos temáticas importantes o parámetros de belleza: primero, la apariencia ideal (peso y estatura) y segundo, los años perfectos.

En cuanto a la apariencia ideal, metros de altura y delgadez versus mujeres gordas y piernudas, le digo que si bien es cierto en la época de Rubens las mujeres hermosas eran más admiradas, el problema es que hoy encontramos los dos extremos: obesidad y anorexia (languidez) y más que indicadores de belleza, son indicadores de salud.

Ambos extremos, tal y como lo reflejan estudios médicos, obedecen a desórdenes alimenticios que en su mayoría tienen origen en problemas psicosociales. La obesidad puede deberse a factores genéticos, pero también a vida sedentaria sumada al habitual consumo de alimentos con excesos proporcionales de azúcares y grasas. La anorexia es un problema de salud muy común en actrices, modelos profesionales y cantantes que, gracias a exigencias de cuerpos iguales a maniquíes, son hospitalizadas con frecuencia por serios problemas de salud. Los cuerpos de hombres y mujeres bien proporcionados que denotan salud son admirados por ambos sexos, pero entonces, ¿cómo podemos conservarnos en nuestro país delgados o más bien con salud a pesar del stress y la vida sedentaria? ¿En nuestra cultura alimenticia está la ingesta diaria de frutas y legumbres? ¿Tenemos hábitos de caminatas y ejercicio físico? ¿Contamos con algún mecanismo de control del consumo de bebidas alcohólicas?

De los años perfectos, no sólo hombres admiran la belleza de mujeres jóvenes, sino también, mujeres adultas admiran la belleza de hombres jóvenes y por eso podemos encontrar parejas con muchos años de diferencia; pero personalmente considero que cada década vivida, mas allá de la apariencia física debe tener su propia meta-humana pues el envejecimiento es una realidad que no podemos cambiar. ¿No deberíamos encontrar el goce de envejecer con pareja, reconociendo el paso de los años junto con el disfrute de los hijos, la risa y juegos de nietos, la experiencia acumulada y la sabiduría en lecciones de vida?

Hago un llamado entonces al MECD, al Minsa y a la ciudadanía en general, para que trabajemos juntos por salud preventiva. La belleza está en la salud y no sólo física, insisto: emocional y espiritual, también.

Para concluir sugiero que administradores de los medios, periodistas y profesionales en general escribamos y publiquemos artículos formativos, recordando que sólo autoeducándonos podremos salir del subdesarrollo.

La autora es Ingeniera Industrial.

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