San Jerónimo

Alfonso Dávila Barboza Debo reconocer y brindar mi sincero aplauso a los organizadores de las festividades dedicadas al santo patrono de Masaya, San Jerónimo Doctor. En verdad sentimos y vivimos regocijante emoción ver y darnos cuenta de lo que significa el fervor y el amor que le guardamos los masayas a San Jerónimo, lo mismo […]

Alfonso Dávila Barboza

Debo reconocer y brindar mi sincero aplauso a los organizadores de las festividades dedicadas al santo patrono de Masaya, San Jerónimo Doctor. En verdad sentimos y vivimos regocijante emoción ver y darnos cuenta de lo que significa el fervor y el amor que le guardamos los masayas a San Jerónimo, lo mismo que sus miles de devotos del resto de Nicaragua.

Recordemos con orgullo que San Jerónimo fue sobresaliente estudiante de las normas religiosas que le facilitaron conquistar el sacerdocio y luego, por sus excelentes ejecutorias, las altas autoridades del Vaticano le otorgaron el título de Doctor en Derecho Canónico. Tuvo vínculos muy estrechos con los rectores del Vaticano, a quienes brindaba sus brillantes consejos. Se identifica a Jerónimo que hizo vida de ermitaño y se dedicó a Dios por completo para olvidar las tentaciones de este mundo.

La hazaña que demostró el intelecto de San Jerónimo fue la traducción de la Sagrada Biblia del Hebreo al Latín, que lo sitúan como el padre de los traductores. En viaje con varios nicaragüenses a Rusia, para participar en un seminario internacional por 30 días, visitamos el museo Hermitage, en San Peterburgo; los nicaragüenses que fuimos a tal visita nos admiramos emocionados al encontrar una imagen de bulto de San Jerónimo con la leyenda: “Doctor San Jerónimo, traductor de la Biblia”.

En estas festividades que están en su apogeo y que finalizan el próximo 30 de noviembre, las comisiones encargadas han realizado a perfección la ejecución de lo planeado, y esto es un rescate solemne de lo que es y deben ser las tradiciones propias de estas festividades de vieja data. El Alcalde, señor Noguera; la delegada de turismo, señora Madrigal; y el respetable anciano monseñor Calero, han formalizado un solo cuerpo de actividades para que estas fiestas de San Jerónimo sigan y terminen con el mismo entusiasmo que comenzaron.

Debo incluir a la Policía de Masaya por el control y vigilancia que están desplegando por la ciudad y en especial por los vecindarios de la Iglesia San Jerónimo. No olvidemos que nuestro Rubén Darío llamó a Masaya “tierra melodiosa y hechicera”, y la baronesa de Wilson le llamó “La Ciudad de las Flores”.

Asesor legal, Masaya

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