Salvador Castillo Montenegro
El transporte es uno de los tantos medios que son utilizados para desestabilizar el país y conseguir prebendas a costillas de quienes con mucho esfuerzo pagamos nuestros impuestos. Este Gobierno y los que han habido desde 1990 no han tenido la capacidad de superar el problema de los nuevos empresarios que sin mucho riesgos económicos son capaces de paralizar la frágil economía de este país por su profundo nivel de organización partidaria.
El último paro de transporte afectó a la población porque no pudo movilizarse de una manera normal a sus trabajos, incidiendo negativamente en la economía familiar al pagar pasajes muy elevados; al comercio lo afectó porque el consumidor no pudo salir a suplir sus necesidades provocando una baja en las ventas de dicho sector. Al sector turismo, igualmente le afecta porque el mensaje que mandamos hacia el exterior es totalmente negativo y al Ministerio de Finanzas también le afecta porque el movimiento comercial se redujo, disminuyendo las recaudaciones de impuestos.
A la industria también lo perjudicó, porque al no tener su personal completo por el problema de transporte, el proceso productivo de las empresas se detiene, lo cual hace que los costos del producto terminado se eleven y para agregar aún más, a los productores sobre todo de hortalizas se han visto afectados en la entrega del producto, ya que al haber menos compradores el precio de compra del producto perecedero sufre una reducción de precio.
Como se podrá analizar el daño que ocasionan estos empresarios del transporte es de muchos millones de córdobas y posteriormente el Gobierno debe subsidiar a este sector con los millones de córdobas que sean solicitados. El Gobierno no ha podido encontrar una alternativa que lo lleve a superar esta debilidad en las negociaciones. En este sistema democrático, al contrario del sandinista que amenazó con colgar a los que protestaran, a los huelguista no se les cuelga sino que se les mantiene y son parte de la familia.
Productor esteliano