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Los niños que viven en el basurero La Chureca y que son beneficiados con el proyecto de apadrinamiento que promueve la Alcaldía de Managua, reciben además de útiles escolares, ropa y zapatos, una dosis extra de cariño.
Durante un encuentro organizado por la comuna capitalina, padres y padrinos conocieron más sobre las necesidades de los pequeños.
Ninoska Barrera, promotora municipal de la Alcaldía de Managua, señaló que el eje fundamental del proyecto es ayudarle a los niños en educación.
“Tenemos niños que ya tienen diez años y apenas están en segundo grado”, relató.
Explicó que el apoyo de los padrinos consiste en facilitarles útiles escolares, ropa, zapatos, y enseres personales. Además los ahijados pueden visitar a sus padrinos una vez al mes y los padrinos a su vez conocen donde viven los pequeños.
Melba Urbina, una de las madrinas, comentó que ella junto a su familia apoya a una niña de La Chureca de nombre María Eugenia, en la medida de sus posibilidades.
“No es que tengamos gran poder (económico), pero tenemos el amor para apoyar a esa niña”, comentó.
Definió a su ahijada, como “una niña viva, muy chispa” y espera, junto a su esposo Rodolfo Cuendis, seguir apoyando a esta pequeña en sus estudios.
Por su parte, el padrino manifestó que “son niños que no deberían estar allí (en La Chureca), pero por circunstancias de la vida ha tenido que ser así”.
Dalia Cruz, madre de María Eugenia, agradeció el apoyo y aseguró que el apadrinamiento les ha cambiado la vida, especialmente a su hija. “Se siente más tranquila de tener además del calor que yo le doy, el cariño que ellos le dan”, aseguró.
PADRE EJEMPLAR
Entre los padres de La Chureca se encuentra Santos Hernández, de 47 años, quien enviudó hace cerca de cuatro años y vive con sus hijas de 10 y 11 años. Trabaja como vigilante y no permite que sus pequeñas urgen en la basura.
“Trabajo por otro lado y llego a las cuatro de la tarde y ya no me queda lugar de ir al basurero. A veces voy, pero sólo a buscar la leña que es lo más importante de lo que nos hace falta. Es importante que ellas no trabajen en La Chureca porque así no peligran de cortarse con un vidrio y evitan muchas enfermedades”, afirmó Hernández.