Migdonio Blandón [email protected]
El veintiocho de agosto recien pasado, en la Parroquia de San Agustín, como programa especial en la fiesta anual al santo patrono se efectuó la inauguración de la Capilla de Adoración Perpetua. El grandioso acto, presidido por Su Excelencia Arzobispo de la Arquidiócesis, monseñor Leopoldo J. Brenes, tuvo el majestuoso realce de la exposición de Jesús Sacramentado que a toda hora del día o de la noche espera a quien le quiera visitar.
El jueves de cada semana, por tradición de la Iglesia dedicado al Santísimo, teniéndole expuesto en la capilla interna del templo para su adoración hasta el término de la última celebración eucarística, durante ese lapso del día es el único tiempo en que se cierra la Capilla de Adoración Perpetua. Aunque de continuo pareciera estarlo ya que el vigilante de turno, que siempre está a la puerta, le abre con gentileza a todo el que a cualquier hora quiere acercarse al Señor en actitud de adoración.
La Capilla, por bendición de Dios autorizada por la Iglesia, ha sido y será costeada más que todo por la feligresía parroquial. El agradable ambiente lejos del mundanal ruido es propicio para el avivamiento de una mayor relación personal con Jesús Sacramentado, Él que por su infinito amor, previo a ofrecerse como holocausto para redimirnos, ha querido quedarse y dársenos en la Eucaristía, para que si le buscamos guiarnos a la salvación.
Se sabe que Dios en todas partes está ya que el universo entero, todo lo que existe, es creación suya, le pertenece, pero de manera específica ha querido quedarse en el Sagrario, como cohabita en el corazón de quienes con humildad se abren a Él para recibirle. Cuando se tiene la gracia de la fe, que sólo re recibe con espíritu de humildad, es que se adquiere la plena seguridad de su presencia en el misterio eucarístico, muchas veces comprobado.
Cuando por autosuficiencia, carentes de humildad falta la gracia de la fe, en las tormentosas borrascas que inesperadas en cualquier momento llegan, cunde la desesperación hasta el pánico y en definitiva se va a la perdición. Mas, si en la peor tribulación se le busca con humildad asidos a la fe de estar siempre con Dios, aún en el último instante, se mantiene viva la esperanza y con esa paz que solamente Él sabe dar se acata su voluntad.
La vida temporal de la que nadie es dueño, con su permanente inseguridad, como lo de todo lo que en ella materialmente se obtiene, en un parpadeo o en un suspiro se esfuman, pues si falta la fe en Dios y la vivencia de la misma, nada somos ni valemos. En tal circunstancia cuando ella falta, quizá hubiese sido preferible que en vez de ser humano, con el privilegio de Su semejanza haber sido de hecho creado inconsciente o irracional.
Por tal razón y la predilección que el Creador de todo lo que existe ha tenido con nosotros los humanos, posibilitándonos una feliz trascendencia al más allá y así, conscientes de nuestro origen y destino, sabiendo que a Dios todo, absolutamente todo, se le debe, agradecidos acercarnos al que por su infinito amor no tuvo reparo en permitir la crucifixión de su divino Hijo para redimirnos y amorosamente guiarnos a la salvación si le seguimos.
Sin poder asegurarlo, creo que a nivel nacional y en todo el istmo centroamericano es la Parroquia de San Agustín la primera Capilla de Adoración Perpetua. Vale la pena aprovecharla para, en la cercanía del Señor y teniendo así una mejor relación con Él al mismo tiempo que adorarle y agradecerle lo que a diario nos da e intimando la relación con Él llevarle nuestra mochila de problemas, que nadie más que Él los resuelve según la mejor conveniencia.
El autor es empresario.