Róger Fischer S.
Con motivo de la presentación del más reciente poemario del escatólogo Iván Uriarte, decidimos celebrar el acontecimiento dándole un oportuno seguimiento al cóctel que gentilmente ofreciera el poeta a su auditorio. Moisés Hassan alternó la lectura de los versos de Uriarte con el diletante Ernesto Robleto y todos disfrutamos de una amena velada literaria.
La conversación a base de puyas poéticas, bromas de Chichi —dueño del Festival de Granada— y eterno aspirante a la Dirección del INC, se hizo cada vez más amena, hasta derivar en el tema imprescindible de la política.
“Vea poeta —dijo el sempiterno Carlos— esta Nicaragüita se nos ha hecho como el circo Ringling Brothers. Aquí hay varias pistas que funcionan al mismo tiempo. En primer plano, aparece un carrusel al mejor estilo criollo, como el de los caballitos de Pedro Rivas. Ahí van encajados los diputados, dando vueltas alegres y sonrientes, subiendo y bajando de su corcel, mientras las chinas les dan sorbetes, palomitas de maíz, chimbombas, chicles y cuanta cosa se les ocurre a los niños. Ellos van felices dando vueltas sin ir a ninguna parte. No les importa el costo de la energía, pero sí, evitan y desprecian a otros niños interesados en subir a los caballitos. La musiquita de circo es perfecta para sus intereses; y en los espejos miran con desdén, las miradas de niños ansiosos de conocer y vivir la magia de los caballitos, disfrutar de las cirugías plásticas, tarjetas de crédito también plásticas y la vida plástica que llevan”.
Recalcó Carlos : “El que se sube a los caballitos nunca se quiere bajar”.
En otra pista, continuó Julio : “Están los malabaristas del Gobierno cruzando la cuerda floja, agitada violentamente por ‘Piñatín’ y ‘Tamalón’, los grandes payasos del circo, máximos líderes de la inestabilidad y promotores del show que mantiene en vilo a los espectadores. En ese espacio también juegan payasitos, gigantonas, enanos cabezones, topo gigios, trapecistas, equilibristas, cambistas, danielistas, alemancistas, prestamistas, alarmistas y toda clase de artistas”.
Para no quedarse atrás, señaló Bayardo: “Una tercera pista está integrada por los locos serios de Nicaragua, porque se necesita estar loco para trabajar tranquilamente y con seriedad en este país, pero ésos son los locos que abundan, los locos buenos, los que denodadamente creen en Nicaragua, siembran, cultivan, cosechan, construyen, abren fuentes de trabajo, fabrican, dan servicios, exportan, creen en nuestro futuro y no hacen caso a los caballitos y menos a los payasos”.
“En otro escenario, siempre hay un domador de fieras con perfil imperial —volvió a la carga Carlos— con su látigo fustiga; y amenaza con aislar a a los agitadores. Se acaba de ir un charro con su vestido de Tío Sam y nos está llegando un nuevo elemento de protocolo, tal vez mejor conocedor del humor nica, pero totalmente claro del alcance y trascendencia de ‘Piñating Circus Brothers’ (Fidel el Dinosaurio y Huguito el niño rico) con toda su palafernaria tropical”.
Álvaro metió su cuchara y expresó: “Otra pista del circo, es sin lugar a dudas, la taquilla de la Rueda de la Fortuna, ahí están haciendo fila: Danny el Travieso, el media lengua de Herty, el lengua y media de José Antonio, el bien portado de Eduardito, todo el CEN del PLC, y los nuevos valores —como antes anunciaba a sus actores la Radio Mundial—: Ramiro, Tuto, Paco, Chucho, Jacinto y José —comentó Álvaro, y siguió diciendo— volvé a ver, allá comiendo algodón de azúcar está Alejandrito Martínez, viendo la boletería con nostalgia, pues está claro que en las escuelitas de paisito no hay primarias, ni secundarias, sólo hay Pedrarias”.
El circo ofrece tres funciones diarias: En la del matinée presentan al Doctor Cafta y sus medicinas económicas, a las que se oponen los yerberos criollos, los cuales confían en recetas desarrolladas por las palomitas de Diriomo, y sus asociados internacionales, practicantes de la brujería, santería, el vudú y todos los salivazos de Nando y sus congéneres. El acto se inicia con fuegos artificiales, morteros y pedradas. Esta función no se las recomiendo porque contiene escenas violentas, no aptas para menores.
La segunda presentación compite con la primera y está orientada a personas mayores interesadas en procesar petróleo, se necesita ser alcalde danielista, abrir una carta de crédito de su municipio a nombre de la fraternidad petrolera latinoamericana, y se exige a cambio, únicamente, instalar una refinería en cada cabecera departamental financiada desde luego por la Alcaldía. Esta tanda es pura música, con cantos de sirena y la presencia de Belli como imitador del fallecido Daniel Santos, cantando su recordado bolero: Esperanza inútil…
La función de lujo está llena de emociones. Hay invitados especiales del mundo diplomático, organismos regionales, nacionales y supranacionales. Los actores dan machincuepas y siempre caen parados. Se columpian desde las alturas y vendados se tiran al vacío, todo mundo espera una tragedia y siente que el columpio no va a llegar a tiempo, pero siempre hay un milagro.
Al filo de la navaja es el nombre de ese espectáculo responsable de mantener al público con el credo en la boca. ¿Qué va a pasar…? Es la pregunta obligada. La moneda está en el aire. ¿Será cara o será cruz…? Este suspenso es como el día a día de los alcohólicos anónimos. En Nicaragua la moneda va a caer de canto y si no, pregúntenle a la OEA… ¡Ay Nicaragua, Nicaragüita…!
El autor es escritor.