Tito Sequeira (Hijo)
Con angustia veo que muchas personas no-sandinistas en Nicaragua celebran el hecho de que Herty Lewites sea el candidato de una buena parte del sandinismo. Digo con angustia porque las personas que así piensan concluyen que Herty Lewites es menos peor para Nicaragua que Daniel Ortega.
Sólo bastaría hacerle una entrevista a Lewites y preguntarle su opinión sobre los 10 años de la revolución sandinista y de todo lo que ha representado el sandinismo para Nicaragua para darse cuenta que estamos hablando de un candidato nada mejor que Ortega.
A Lewites no le causa ningún remordimiento la completa destrucción de la economía que los sandinistas lograron en su gobierno, no le causa ninguna molestia ver a las turbas levantando adoquines en las escasas calles transitables que tenemos y pintando seis por ciento en las pocas obras de adorno que tenemos en Nicaragua.
Herty Lewites se siente orgulloso cuando hay una huelga de transporte que paraliza y daña a la ciudadanía con tal de que se cumpla con lo que en ese momento quiere el liderazgo sandinista.
A Herty no le causa molestia alguna que la cúpula sandinista viva en mansiones robadas cuando antes de la revolución no tenían un centavo y sobre todo que se autodefinen como los representantes de los pobres pero viven como burgueses.
En fin, a Herty Lewites no le nace el mismo tipo de desprecio o rechazo que la mayor parte de Nicaragua siente por los sandinistas, sus políticas, sus robos y completa destrucción de Nicaragua. Herty es uno de ellos.
La única diferencia que yo veo entre Daniel Ortega y Herty Lewites la puedo definir mejor con una analogía: yo siento por Lewites y Ortega lo que siento por un lobo y un cocodrilo. Yo sé que los dos son malos, que los dos intentarán comerme, sin embargo, el lobo no me es tan escalofriante y terrorífico como lo es el cocodrilo —incluso el lobo hasta se parece a algunos perros que son muy amistosos e inofensivos— el cocodrilo es espantoso sólo de verlo, el lobo no necesariamente, pero si les doy la oportunidad, lo mismo me pasará con uno o con el otro.
Mal hacemos en Nicaragua por alegrarnos de que pueda ser Lewites y no Ortega el candidato sandinista. Ninguno de los dos representa nada bueno para la gente decente y trabajadora de Nicaragua. Debemos de agruparnos detrás de un candidato honesto —como lo hicimos con don Enrique— y evitar que sólo por no permitir que el cocodrilo nos coma, le abramos la puerta al lobo.
Administrador de Empresas.