El sino de Nueva Orleans

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El sino de Nueva Orleans


Karen M. Rappaccioli
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Según muestra la historia, la manera en que Estados Unidos adquirió Louisiana es complicada, la que envuelve poderes, política, intrigas y dudas, así como revela la consideración de Thomas Jefferson quien consideró la compra de ese territorio (cerca de 1804) como uno de sus más grandes logros. Aproximadamente 15 millones de dólares.

¿Fue este cataclismo un preámbulo a uno de los tantos que se nos avecinan? Siendo Nueva Orleans una combinación de culturas (africana, francesa, irlandesa, alemana, inglesa… y ahora tenemos que incluir la latina) que la han hecho tan única; cuna de la música nacional, “Jazz” de Ferdinand Morton, el pianista cantante Harry Connick y otros más que sin lugar a duda ocupan un lugar primordial en la cultura norteamericana. Sus platos tan propios, como el pescado negro y jambalaya entre otros. Sin dejar de mencionar su único y carismático Festival Mardi Grass.

Por siglos, la urbe ha sido uno de los puertos más activos en almacenar artes decorativas y plásticas, tanto del Viejo Continente como de nuestra América. La colección de antigüedades (pinturas y muebles) de los siglos XVIII y XIX ha sido una de las más amplias, inclusive comparables con algunas de Europa.

Los siguientes dos puntos a mencionar podrían tener una relación inminente en la reciente tragedia de Nueva Orleans. Sin embargo me limito a dejarle la decisión al lector.

Retrocediendo a 1928 en Louisiana, el señor Huey Pierce Long, quien siendo un abogado tuvo la gobernación, sirvió como senador y promulgó ideas de progreso social para la “grass root”, entre ellas la construcción de carreteras y acceso de libros gratis en los colegios. Todos estos servicios basados en el “tax revenue” del petróleo. Dichos cambios propuestos por el señor Long fueron apoyados fuertemente por la mayoría del pueblo, pero al mismo tiempo visto sospechosamente por otros grupos, lo cual condujo a su asesinato sin antes haber dejado un legado con su trayectoria política en la historia de Louisiana. Esto nos muestra que muy de vez en cuando encontramos buenos líderes comunitarios que han querido hacer cambios positivos en bien de la gran mayoría. Aquí la historia se repite.

No quisiera omitir el tremendo “spark”, o chispa de desarrollo, que desde la Segunda Guerra Mundial Louisiana obtuvo con la industria del petróleo. Con la excepción del “oil slump”, o caída, que tomó lugar a mediados de la década de los ochenta, desde 1960 la industria del petróleo creció y por lo tanto el Estado se urbanizó muchísimo más. Esto conllevó urgentes problemas en el medio ambiente, incluyendo contaminación industrial y el de desperdicios tóxicos, lo que condujo a la erosión en la línea costera.

¿Fue esta hecatombe un despertar para mostrarnos que ningún continente está exento de las consecuencias de las malas decisiones tanto políticas como ambientalistas? ¿Que al prevalecer más los intereses materiales sobre los humanos creamos bombas de tiempo en contra de la humanidad? Cualquiera de nuestros continentes pueden ser los protagonistas. ¿La culpa, si es que la hay sería por el cambio a que nuestra tierra ha estado expuesta, ya sea por su evolución tan propia o acelerada por los malos manejos y decisiones no acertadas de la humanidad?

Pero, si en algo tenemos que sincronizar nuestras ideas y esfuerzos, tanto de parte de las entidades públicas como privadas, es en unir esfuerzos de colaboración y ayuda a nuestros hermanos y elevar unas plegarias al Creador.

La autora es nicaragüense, reside en Miami, Florida.

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