Rizo versus Bolaños

Alfonso Castellón Ayón Leyendo un artículo de opinión de una psicóloga, me acordé de la asignatura Raíces Latinas y Griegas; lo interesante de esta reminiscencia es que trajo a colación la problemática que vive nuestro país, merced a la ineptitud de un ciudadano (Primer Magistrado). Nuestra sociedad se encuentra dividida entre “corruptos”, “virtuosos”, “demócratas”, “caudillos”, […]

Alfonso Castellón Ayón

Leyendo un artículo de opinión de una psicóloga, me acordé de la asignatura Raíces Latinas y Griegas; lo interesante de esta reminiscencia es que trajo a colación la problemática que vive nuestro país, merced a la ineptitud de un ciudadano (Primer Magistrado). Nuestra sociedad se encuentra dividida entre “corruptos”, “virtuosos”, “demócratas”, “caudillos”, etc, etc. La verdad: No puede una persona neófita en política dar opiniones que con el respaldo de un movimiento de “plásticos” y “oportunistas” pretenden arreglar problemas nacionales que arrastramos por más de 180 años de vida independiente: Causa de nuestra idiosincrasia.

Decir que “si en lugar de don Enrique Bolaños, estuviera el doctor José Rizo Castellón, que fácil habría sido usurpar la silla presidencial sin ningún costo político y sin resistencia alguna…” es desafortunado, improcedente en cuanto al conocimiento de las personas se refiere y absurdo políticamente. Veamos por qué:

En primer lugar, el Vicepresidente de la República es un político de altos kilates, libra por libra, onza y gramo por gramo. Mejor calificado para ocupar la primera magistratura, que el ingeniero Enrique Bolaños. No nos habría llevado al enfrentamiento de poderes, crisis institucional, que nos tiene al borde del caos.

No hubiera peleado con los maestros, médicos, diputados, hacedores de opinión (a quienes llamó miopes y luego elementos importantes para el Diálogo Nacional), organizaciones gremiales, partidos políticos, magistrados, Iglesia Católica, en fin, con medio mundo. No se habría considerado Superman, el estratega, el profesor de escuela y usando las palabras que nuestra psicóloga emplea en su artículo de opinión, no habría tenido una actitud soberbia y agresiva contra los representantes y miembros de los otros poderes del Estado.

En segundo lugar: Habría manejado hábilmente los hilos de la política pues como hombre de partido, gobernaría con sus diputados evitando roces tan graves con los señores de la Asamblea. El Ejecutivo tendría lo que Montesquieu llamó el equilibrio necesario con el balance y contrabalance apropiados para realizar su tarea, y finalmente, no habría nacido el Apre, ni los candidatos de encuestas amañadas. ¿Cómo es posible que el Presidente haya provocado la alianza estratégica de dos partidos poderosos, los cuales han sido adversarios históricos? La respuesta: El genio maléfico de un hombre empecinado, soberbio e inepto para gobernar este rico país nuestro.

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