Guillermo Rothschuh Villanueva
El estudio sobre la nota roja elaborado por Arturo Wallace trasciende el tema abordado y pone el acento en la necesidad que tienen los medios de discutir y asumir sus responsabilidades como algo prioritario. Abre las puertas a un debate más amplio y sitúa el asunto en el corazón del entramado constitucional nicaragüense. En efecto los artículos 66 y 67 de la Constitución Política establecen que los nicaragüenses tienen derecho a una información veraz y responsable y eliminan la censura previa.
Lo más acertado: situar el análisis, el centro del problema, en la disputa del rating por parte de las televisoras nacionales. Una verdad que debe ampliarse. Se trata de algo más complejo que afecta a la totalidad de los medios. El problema del rating no es reciente, lo nuevo es la forma procaz con que se lo disputan los canales televisivos, recurriendo a escenas escabrosas de todo tipo que afectan de manera sensible la conformación del ser nicaragüense. Existen dos autores que se ocupan del tema de la responsabilidad de los medios y cuyas deliberaciones resulta imprescindible conocer. El uno mexicano, Raúl Trejo Delarbre y el otro colombiano, Javier Darío Restrepo, vinculan el tema de la morbosidad, la privacidad, el voyeurismo, el derecho de imagen, la presunción de inocencia, con el tema de la responsabilidad social de los medios. Algo que debe profundizarse y asumirse de la manera más urgente.
Vinculado con los sucesos, la nota roja se ha convertido en el pan de todos los días. La prensa popular, de la que forma parte la nota roja, siempre ha existido. Nadie mejor aborda esta problemática que Jesús Martín Barbero en De los medios a las mediaciones, para resaltar su popularidad, su alto consumo y gran circulación. Algo parecido a lo ocurrido en Estados Unidos con la aparición de la prensa de a centavo y los famosos escarbadores de estiércol. Las cosas han cambiado radicalmente. Los estragos causados por el mercado, al instalarse como paradigma dominante son múltiples. Nada escapa a su gula, especialmente los medios a través del desarrollo exponencial de las nuevas tecnologías de comunicación.
Restrepo afirma que la intencionalidad de la nota roja es la de aumentar las sintonías y circulación, olvidándose “del daño que pueden ocasionar a la sociedad porque sólo ven al medio de comunicación como negocio”. Su posición es estricta. Aún cuando los medios aspiren a tener los mayores rating éste no es su primer objetivo, ni pueden estar subordinados a su metas comerciales. Su tesis es simple: los medios deben funcionar inspirados en la mayor utilidad para el público, no en las mejores ventajas para el medio, como lo hacen los panegiristas de la nota roja. Ésta ha sido el gran olvido. El pecado capital de los medios. Los estragos de la nota roja abren el apetito y la tentación de amplios sectores de regular el funcionamiento de los medios. Un exceso prevenible.
Trejo Delarbre cuestiona la propensión de los medios de subrayar los sesgos más escandalosos de una información. Citando a Ikram Antaki, concluye que “la cuestión de la responsabilidad se encuentra liquidada en los medios”. Como contrapunto propone que la responsabilidad, que tanta falta hace a los malabaristas de la nota roja, supone mayores deberes con la sociedad. Son los responsables de los efectos benignos o no, que tienen sus mensajes. Como contrapunto la responsabilidad supone calidad. Un nuevo tipo de periodismo, todavía pendiente en nuestra agenda. Desilusionado concluye que “la moral pública se encuentra tan maltratada como para evitar o resolver los excesos mediáticos”. Sin embargo, Trejo Delarbre toma el atajo de la ética.
En relación a la responsabilidad el mexicano propone una decena de respuestas éticas: Equidad con la sociedad, convertir a los medios en promotores de la democracia, no infringir la ley, competir entre sí, que no nos den gato por liebre, reconocer al público como interlocutor, evitar que la función del periodista se confunda con la del propagandista o militante, poner en su lugar a los medios, para dormir tranquilos y para que podamos discutir otras cosas.
El tema de la nota roja es el mayor estímulo para abrir el debate en dos direcciones: la del mercado y el de la responsabilidad de los medios. En la UCA estamos haciendo lo nuestro: capacitando a periodistas, debatiendo el tema, investigándolo, etc. La discusión apenas empieza. La tomamos o la dejamos. Si la postergamos la sociedad nicaragüense sería la gran perdedora. El ensayo de Wallace por su profundidad y seriedad es un buen punto de partida. ¡A comenzar el juego cuanto antes!
El autor es decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UCA.