La estrategia del petróleo

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La estrategia del petróleo






El jueves de esta semana se anunció que Venezuela podría vender petróleo directamente a los municipios de Nicaragua, la mayoría de los cuales están gobernados por el FSLN y sus alcaldes son, por lo tanto, afines ideológicamente al gobernante venezolano, coronel Hugo Chávez.

El embajador de Venezuela en Nicaragua, Miguel Gómez, dijo que la idea del abastecimiento directo de petróleo a las alcaldías nicaragüenses todavía se encuentra en estado “embrionario”, pero dejó claro que es factible que empresas nicaragüenses lo compren directamente a su país. De esa manera se eludiría la intermediación de las compañías transnacionales cuyos beneficios se estiman desmesurados, tanto como los de los jeques productores de petróleo.

Al venderle directamente el petróleo a las alcaldías nicaragüenses, Venezuela no afectaría las reglas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), puesto que no se bajaría el precio del petróleo que se vendería a Nicaragua, sino que éste podría ahorrar una suma considerable de dinero comprándolo directamente al productor, en este caso la empresa estatal Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA). Y tampoco se contrariaría el Acuerdo de San José —mediante el cual Venezuela facilita a varios países del área la adquisición de su petróleo—, “puesto que se estará hablando de transacciones privadas”, informó el Embajador de Venezuela (LA PRENSA, viernes 26 de agosto, 2005).

En realidad, al margen de las reglas de la OPEP y del Acuerdo de San José, Venezuela puede vender petróleo a quien quiera en condiciones favorables, como lo hace con Cuba, al que vende 53 mil barriles diarios de crudo con financiamiento apropiado para el gobierno de Fidel Castro. Pero más allá de la solidaridad entre camaradas venezolanos y cubanos, es un hecho incuestionable que el presidente Chávez está utilizando la riqueza petrolera de Venezuela como un instrumento para la expansión internacional de su influencia revolucionaria “bolivariana”.

Hasta ahora la “diplomacia petrolera” de Chávez se ha manifestado en un acuerdo —que ya se encuentra en una fase avanzada—, de cooperación energética de Venezuela con Brasil y Argentina, mediante una entidad llamada Petrosur, así como la compra de 500 millones de dólares en bonos de la deuda externa argentina para ayudarle al gobierno izquierdista de Néstor Kirchner.

Por otro lado, apoyado en el convincente poder del petróleo, el presidente Chávez está impulsando la Unión Sudamericana de Naciones, con el no disimulado propósito de unir a los países latinoamericanos bajo una influencia izquierdista, y enfrentarlos con Estados Unidos, al que Chávez —igual que Fidel Castro en Cuba y Daniel Ortega en Nicaragua— considera como su mortal adversario.

Con ese mismo fin Venezuela ha auspiciado la creación de un instrumento internacional de propaganda revolucionaria y antiestadounidense, la Telesur, en la que Venezuela tiene 51% de las acciones, el gobierno argentino posee el 20%, Cuba el 19% y Uruguay el 10% restante.

Y todo eso, así como otros planes de acuerdos incentivados con el atractivo y convincente recurso del petróleo, están subordinados al grandioso proyecto de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que es la opción castrista y chavista en sustitución del proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que promueven Estados Unidos y sus aliados latinoamericanos, como camino al desarrollo en las condiciones de la globalización.

“Como nunca antes, Chávez está utilizando el petróleo como un arma política, con el fin de acallar posibles críticas al modelo revolucionario y autoritario que impuso”, declaró a un periódico argentino la analista política venezolana María Teresa Romero. En tanto que el profesor Carlos Romero, de la Universidad Central de Venezuela, señaló que “Chávez es un revolucionario y va a intentar por los medios que sea llevar la revolución a toda la región”.

Sin duda que ante la pobreza que impera en la región y los escandalosos precios internacionales del petróleo del que dependen en forma extrema estos países, los petroargumentos de Hugo Chávez son irresistibles. “Apoyamos cualquier iniciativa para traer el petróleo más barato, si eso se logra a través de un acuerdo directo, y los alcaldes pueden suplirse de un petróleo más barato, será beneficio para todos”, aseguró al respecto el Ministro de Hacienda de Nicaragua, Mario Arana.

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