Las TIC en el DR-Cafta

Freddy Potoy Rosales

En las discusiones de los temas alrededor del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, jamás, que yo recuerde, en Nicaragua y fuera del país se observó públicamente un foro en el que las telecomunicaciones, tecnologías, propiedad intelectual o el comercio electrónico, fueran preocupación del Gobierno.

Justo un sector al que muchos países del mundo apuntan para continuar desarrollando los otros sectores de sus economías, tales como la producción de granos, verduras, o la exportación de carne de res, pollo, mariscos, etc. Sin desarrollo tecnológico difícilmente podremos ser competitivos. ¿Se imaginan ustedes a los productores nacionales seguir laborando de la misma forma que lo han hecho los últimos diez años, mientras Costa Rica, por ejemplo, tiene previsto invertir este año unos 30 millones de dólares en tecnología?

En los últimos dos años, el gobierno del presidente Enrique Bolaños, además de ser parte de la crisis política y económica del país, ha menospreciado este rubro tan importante dentro de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Fíjense bien que Chile no sólo negocia los rubros clásicos de sus economías cuando suscribe tratados, sino que también imprime un sello particular a los capítulos de las telecomunicaciones, las tecnologías, propiedad intelectual y el comercio electrónico. Pueden verlo en los textos que ha firmado con Estados Unidos, la Unión Europea, Corea y los distintos países de América Latina.

El Gobierno ha sido incapaz de aprovechar algunas ventajas que el país desde hace una década ha venido construyendo por la propia naturaleza de los nuevos modelos comerciales. Nicaragua ya tiene privatizado una serie de servicios, entre ellos las telecomunicaciones, y ha ido avanzando en Internet.

Hay empresas interesadas en desarrollar otros servicios de las telecomunicaciones, así como la presión del mercado nacional porque este rubro sea más accesible y a menores costos, sin embargo, el problema es la indefinición del ente regulador y la deficiente y antojadiza legislación que hay entre leyes, decretos y reglamentos.

Si se revisan los primeros borradores del Tratado de Libre Comercio en cuestión, al pie de cada página que correspondía, a Costa Rica se le redactaron una serie de compromisos que adquiriría si quería beneficiarse de este texto. Costa Rica, objetivamente tiene una serie de problemas que Nicaragua ya superó, como los complicados procesos de privatización de algunos servicios, véase las telecomunicaciones. Pero aún así, el vecino del sur es uno de los países que más puja en el desarrollo de las tecnologías en el área.

Funcionarios del Gobierno están conscientes que este tema ha sido menospreciado. Pero estos mismos funcionarios dicen que los nicaragüenses no debemos preocuparnos “por lo que podría ocurrir con las TIC, ya que el Gobierno está apostando, por decirlo así, a una carta ganadora”. Se justifican diciendo que las TIC no han sido prioridad por “las situaciones de conflicto que se han generado en torno al acceso de mercancías” que “no les ha permitido prestarle el tiempo necesario”.

Con este tipo de argumentos, efectivamente sí debemos preocuparnos por nuestro futuro tecnológico y debemos estar claros que este Gobierno no hizo nada, pues el tiempo que le queda es para arquearse, defenderse y entregar.

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