El turismo para todos

Douglas Carcache

Cuando una especialista en turismo dice que en Nicaragua se observa mucha basura y esto, en vez de atraer, aleja a los turistas, la crítica debe ser aceptada y enmendada tanto por las autoridades como por los ciudadanos.

El turismo es una actividad que, al crecer, beneficia a la mayoría de la sociedad; y la basura en las calles es un problema que se reproduce por un comportamiento inadecuado de los ciudadanos y la negligencia de las instituciones públicas.

Creo que es raro el conductor que en Nicaragua nunca haya visto salir latas y otras basuras por las ventanas de los vehículos que van delante del suyo. Algunos verán eso como normal y otros se enojarán, con razón, por la persistencia de esa mala educación en el país.

Para terminar con esa lanzadera de basura por todos los lados, hay dos opciones a simple vista: esperar a que las nuevas generaciones de ciudadanos adquieran una educación diferente, o que las instituciones empiecen a imponer un comportamiento más cívico entre la población, de cualquier edad, para que la basura sólo sea echada en los depósitos adecuados.

Una vez vi en un parque de San Juan, Puerto Rico, un rótulo que decía “Mil dólares de multa a quien bote basura aquí”. El parque estaba muy limpio, por supuesto.

Está comprobado que el gusto por la limpieza comienza en el hogar, que es la base de la educación que luego continuamos en la escuela. Lo penoso es que cuando cargamos un mal hábito desde la niñez éste va con nosotros a cualquier sitio del mundo en que nos metamos, aunque al toparnos con otras costumbres podríamos revisar las propias y mejorarlas.

A las seis de la tarde del 7 de agosto pasado, una maestra nicaragüense que vive en Los Ángeles, California, se acercó para comentarme: “Me da pena que los nicas seamos así en todas partes”. Me estaba señalando la basura regada en los pasillos y debajo de las gradas del Industry Hills Expo Center, donde se realizaba la Feria Agostina Internacional y habían entrado al menos 10 mil personas, la mayoría nicas.

Claro, no todos los nicaragüenses que visitaban la feria lanzaban la basura al suelo. Supongo sí que fueron muchos los que hicieron eso, por la cantidad de desechos que se observaba, a pesar de que había suficientes recipientes para depositarlos.

Tirar la basura, a donde sea, ha sido una mala costumbre en Nicaragua y ahora que el país tiene la oportunidad de mejorar sus ingresos económicos con el turismo, ese comportamiento salta como algo peor que un defecto: un obstáculo para el progreso.

Gail Geerling, estadounidense que representa en Nicaragua a la revista especializada en turismo International Living, nos lo recordó la semana pasada: “Hay bastante basura… Es un comentario de mucha gente que viene, hasta hay un chiste que dice que la flor nacional de Nicaragua es la bolsa plástica… Es que un país limpio atrae más turistas…”

El turismo es una de las actividades que más empleo puede generar al país, porque cada visitante mueve varios negocios: transporte, hoteles, restaurantes y artesanías, entre otros. A más turistas, más oportunidades para los ciudadanos. Es hora entonces de que las instituciones hagan reflexionar a cada nicaragüense de que su aporte al turismo, con el simple hecho de no echar la basura al suelo, puede repercutir mañana de forma positiva en su vida.

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