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Culpable el chacal de San Miguelito
Tatiana Rothschuh Andino
CORRESPONSAL/RIO SAN JUAN
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Culpable. Ése fue el veredicto emitido por un jurado de conciencia contra Modesto de Jesús Ojeda Mairena, de 24 años, por el delito de violación y lesiones en perjuicio de su hermana menor.
Niños, adolescentes y maestros portaron pancartas ayer para exigir la cárcel y la pena máxima para el violador, al momento de efectuarse el jurado en la Sala de Juicio de San Carlos, en el departamento de Río San Juan.
“Deshojaste los pétalos de una rosa, exigimos la cárcel y pena máxima para el violador”, se leía en una de las tantas pancartas.
El repudiable hecho ocurrió el pasado 23 de mayo cuando Juan José Salablanca pasaba por un potrero en la comunidad La Conquista, jurisdicción de San Miguelito y encontró a la niña desfalleciendo, le pedía comida y que la llevara a su casa, pues no quería volver donde Modesto porque la golpeaba, le quemaba sus pies y manos con un tizón, y la abusaba sexualmente.
Salablanca fue el samaritano que junto a su esposa, Clarisa Margarita Ramírez, socorrieron a la menor y llevaron el caso a la Casa de la Mujer, cuya instancia realizó las gestiones pertinentes con la delegación de Mifamilia en San Carlos, y ésta a su vez con la sede central de Managua.
Según Reinaldo Galeano, delegado en San Carlos, trasladaron a la menor al Hospital Vélez Paiz, realizando todas las diligencias hasta lograr su mejoría y llevar el caso a los tribunales para hacer justicia.
El médico forense, doctor Henry Miranda, dijo al comparecer como testigo que la menor presentaba desgarramiento completo de himen, además de lesiones físicas también provocadas por calor, pues en el área genital tenía laceraciones y en el área paragenital también evidenciaba quemaduras. Al conversar con la niña, constataron que las quemaduras fueron causadas con un tizón.
El forense señaló un alto grado de desnutrición en la pequeña, por ejemplo pesaba 18 y medio kilogramos, cuando su peso normal debía ser 29 kilos.
“La niña ingresó al hospital el 26 de mayo, era un saquito de huesos, su estado nutricional era muy evidente, tenía golpes y lesiones visibles en todo el cuerpo, laceraciones en la cabeza, escabiosis, tuvo que atenderla un neurólogo porque convulsionaba, estaba deprimida, tenía terrores nocturnos, pedía ayuda, decía que gracias a Dios estaba ahí con nosotros y que no quería volver donde Modesto”, es parte del relato de la sicóloga Elízabeth Orozco Pérez.
Tras comparecer los testigos ante el jurado y el juez Julio Acuña, y presentar los alegatos tanto el Ministerio Público como la defensa, el jurado deliberó encontrando culpable a Ojeda Mairena.