Lucía Martina Porta
Producir una hectárea de plantación forestal es cuatro veces más rentable que reproducir ganado o granos básicos. Esto lo saben los expertos, que a veces parece quieren guardarlo en secreto en un país donde el 60 por ciento del suelo es de vocación forestal. Nicaragua necesita trascender la demagogia y politiquería para consensuar posiciones y desarrollar un ordenamiento de la producción que combine ganado, cultivos y mantenimiento de los bosques.
El odio, el desprestigio, la desinformación y la mentira nos alejan de un proyecto de nación. Costa Rica vive en gran parte de su ecoturismo teniendo la mitad de las bellezas naturales de Nicaragua. Sus áreas protegidas son co-manejadas como parques nacionales por productores y empresarios con conciencia social en conjunto con el Estado. Las hacen producir, saben combinar los bosques con la producción de artesanías, ecoturismo y medicina natural. Respetan las leyes de la naturaleza. Por eso no hay madereros desenfrenados por la codicia, que envíen colonos, valiéndose de su atraso y su pobreza, para depredarlas, poniendo en peligro la producción de oxígeno y la biodiversidad del planeta.
Aquí una gran parte de la madera sale en rollo fuera del país o la sacan ilegal por las fronteras y ríos. En Honduras, Costa Rica y Puerto Rico las exportaciones de madera en rollo no son permitidas. Finlandia, Suecia y otros países han logrado una excelente calidad de vida para la mayoría de sus habitantes a través de la tecnificación de miles de propietarios de bosques que cortan los árboles que necesitan para producir madera a la industria. Los podan para que no se llenen de plagas y se propaguen las quemas, siembran árboles nuevos para mantener la calidad genética de las especies. Los cultivan como se cultiva el café o el maíz en nuestros países, como ya se está comenzando a cultivar acertadamente, plantaciones forestales.
A eso se le llama manejo forestal sostenible y al tener Nicaragua un estado pequeño, con dificultades presupuestarias y en proceso de ser un facilitador, son los productores privados y las organizaciones internacionales manejadoras de fondos para la promoción forestal, los que mejor pueden promoverlo y practicarlo.
Como escuchamos que hay miles de hectáreas que deben ser cortadas, se nos olvida que ya tenemos municipios sin agua a causa de la deforestación, creemos que el descongelamiento de los Polos no es nuestro problema, que las heladas de California y el tsunami no tienen nada que ver, ni hablar de los horrores de pérdidas humanas en deslaves como el del Casita… la naturaleza ruge por el desequilibrio a que estamos sometiendo al planeta.
¿Será que tantas cifras frías y campos pagados para justificar conductas que ya no caben en este proceso de nación, trazado en el Plan Nacional de Desarrollo, nos está borrando la memoria histórica? Nicaragua debe despertar. La revolución que se necesita es trabajar, producir, tecnificarnos y realizar aportes serios a nuestra economía y aprender a pensar unidos como país y por el país.
Ojalá que todos los sectores promovamos acciones responsables en este gran diálogo por ordenar el desarrollo forestal sostenible, sin necesidad de cobrar miles de dólares en consultorías. Que los ingenieros forestales compartan y enriquezcan sus experiencias con conocimientos de ecología. Que las universidades e institutos técnicos actualicen sus pensum, reforesten y aporten respuestas en los territorios a partir de sus investigaciones. Que la Policía no deje pasar madera por las noches. Que el Ejército refuerce los puestos fronterizos. Que se fortalezca la presencia institucional en los territorios.
Es necesario que las grandes empresas que realizan planes de manejo forestal, los cumplan verdaderamente y que reforesten de acuerdo a lo que extraen, como lo contempla la ley. Que promuevan desarrollo y capacitación técnica en las áreas donde desarrollan sus operaciones y dejen de desprestigiar y querer comprar a los técnicos de las instituciones. Hay fertilidad, tierras y oportunidades para todos, sólo falta abrir nuestra mente y emprender nuevas y diferentes acciones, sin ser repetidores de quejas sin soluciones. Tenemos grandes oportunidades de construir una verdadera nación, de buscar la solución a partir de nuestros árboles, fuentes de agua y volcanes a la producción de energía alternativa.
Ojalá los titulares y las conductas trasciendan y sean para ilustrar en cómo mejorar integralmente nuestra actitud humana, divulgar tecnologías agroforestales para de tener el avance de la frontera agrícola, de verdad salir del atraso y generar riquezas, promover unidos los incentivos a la industria y la tecnificación, tema que nos invita a concertación y diálogo, respuestas, acciones y reforestación.
La autora es divulgadora del Inafor.