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La mayor amenaza
Douglas Carcache
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Si los ciudadanos van por las calles de Managua, pendientes sólo de los delincuentes que pueden asaltarlos y hasta matarlos por robarles un córdoba, ahora tendrán que ponerle atención a otra amenaza igual de peligrosa, o quizás peor: los vehículos desenfrenados.
Los accidentes de tránsito están matando más gente que las acciones delictivas, en Managua, según los últimos datos suministrados por la Policía Nacional.
Noventa personas murieron en los primeros seis meses de este año, en Managua, por accidentes de tránsito; mientras que por asesinatos u homicidios hubo 88, tal como indican las estadísticas oficiales.
La Policía, alarmada por el incremento de accidentes y muertes por esa causa, empezó la semana pasada una campaña de educación vial dirigida a peatones y conductores, lo que me parece apropiado.
Sin embargo, creo que hace falta mano dura con los conductores, más inversión de la Alcaldía a favor de los ciudadanos que caminan, y una transformación del sistema de transporte público.
El exceso de velocidad y la invasión de carriles están entre las causas principales de accidentes de tránsito, lo que indica un problema de conducta entre los choferes en general que, además de educación, requiere autoridad.
Es cierto que también los transeúntes cometen imprudencias, como cruzar algunas pistas sin hacer uso de los semáforos o puentes peatonales; pero en general las opciones de seguridad para los peatones son mínimas en la ciudad de Managua.
Además de la falta de andenes, puentes y semáforos, los ciudadanos son víctimas de la violencia y la descortesía de conductores del transporte público y privado. Los de buses casi siempre se detienen con impaciencia en las paradas y arrancan sin que la gente haya subido bien. Por eso con frecuencia vemos morir personas bajo las llantas de buses.
Da la impresión de que a los buseros les sobran pasajeros, porque de lo contrario trataran bien a la gente que espera en cada parada. Supongo que esta anormalidad del mercado, en que el cliente (pasajero) es el que ruega por el servicio (bus), se debe al monopolio del transporte, en manos de un grupo de empresarios que obtienen del Gobierno los subsidios que quieren cada vez que hacen protestas violentas en la ciudad.
Si ese monopolio continúa, el servicio de transporte colectivo seguirá deficiente y acumulando muertes, porque hasta la Policía parece tenerles miedo, como se le teme a cualquier grupo mafioso que, además, cuenta con padrinos políticos.
Las estadísticas son preocupantes, porque de enero a junio del 2005 hubo 34 muertos más por accidentes de tránsito, con relación al mismo período del año anterior.
Ya era hora de que la Policía empezara una campaña de educación vial, que ojalá sea amplia y permanente, aunque debemos tener claro que ésta funcionará más con las nuevas generaciones, porque hay conductores de buses, taxis o vehículos privados que sólo entenderán con las sanciones o la suspensión definitiva de sus licencias.
Es preferible menos ciudadanos al volante, que más muertos por accidentes en las calles.