PLC y discurso antisandinista

Guillermo E. Miranda Martínez

Las interrogantes que estaban planteadas acerca de lo que sucedería en la convención del PLC, quedaron despejadas después de las resoluciones que tomaron el pasado 11 de julio. Desgraciadamente, mis amigos liberales se hicieron oídos sordos del clamor de sus bases y echaron por la borda todas las encuestas en que Eduardo Monealegre aparece como virtual ganador de las próximas elecciones presidenciales.

Al respecto consulté a varios amigos para conocer sus puntos de vista y sus respuestas fueron las siguientes. Un diputado liberal del norte argumenta de la siguiente manera: “Los grandes culpables son los nuevos operadores políticos, esos que a diario llaman por las mañanas a Arnoldo, para darle los buenos días. Esos son los que tienen engañado al hombre, y verás que van a ser los primeros en dejarlo embarcado y abandonado”.

Un concejal de Managua me manifestó: “Hermano, yo estoy con Eduardo, pero vos sabés que una golondrina no hace verano. Sin embargo te juro, decía él, que el día de las elecciones somos miles los PLC que vamos a votar por Eduardo”.

El presidente de una directiva del barrio Monseñor Lezcano, de Managua, quien se declara arnoldista, dice que él sabe que el hombre, refiriéndose a Arnoldo, no permitirá que se elija a nadie, porque Daniel lo va a sacar pronto y en abril él saldrá a recorrer Nicaragua. Te imaginás una votación entre Daniel y Arnoldo, me decía muy excitado; todos preferirán a Arnoldo, finalizó diciendo. La verdad es que cada liberal que conozco tiene su propia versión de la crisis del PLC, y por supuesto como buenos nicaragüenses también tienen su propia concepción de la solución, si ellos fueran Arnoldo Alemán.

Personalmente creo que el Partido Liberal Constitucionalista ha echado por la borda su más preciado activo político, que ha sido su discurso antisandinista. Recordemos que el PLC es el heredero político del Partido Liberal Nacionalista. Y muy hábilmente el doctor Arnoldo Alemán aprovechó el antisandinismo de todos aquellos que le dijeron no al frentismo en el noventa, y con ese discurso el PLC se convirtió en una máquina de ganar elecciones. La pregunta hoy es ¿cuál será el discurso del PLC en las próximas elecciones después que sus cuarenta y tres diputados pusieron al frente de la Asamblea Nacional a un sandinista? Cuando en un dame que yo también te doy nombraron a un miembro de la seguridad del Estado a un cargo sensible en el Ejecutivo. Cuando le hicieron cambios a la Constitución que le otorgan un poder de veto al Frente Sandinista, dejando como títeres a los próximos presidentes liberales.

Recordemos que en el futuro, cuando el Presidente quiera nombrar su gabinete, forzosamente tendrá que pactar con el Frente, porque para poder nombrarlos necesitará tener mayoría calificada y ésta sólo la conseguirá haciendo concesiones que ofenden nuestros más íntimos sentimientos democráticos.

Y por si fuera poco, la cúpula del PLC se niega a reconocer la popularidad arrolladora de uno de sus más distinguidos correligionarios. Me refiero a Eduardo Montealegre, a quien todas las encuestas lo ubican como el mejor candidato de la democracia. El resto no alcanza —ni siquiera todos juntos—, la mitad de la intención de votos que los nicaragüenses le otorgamos a Eduardo.

Mi barbero, quien es dueño de un humor muy especial, me dice: Si el PLC quiere perder las elecciones y terminar de entregarle nuestra democracia al Frente Sandinista, que ponga a cualquiera. Pero si quieren ganar, solamente tienen un hombre y ese se llama Eduardo Montealegre.

El autor es analista político y ex miembro de la alianza liberal.

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