Pobladores de Nandaime afectados por las inundaciones necesitan alimentos, medicinas y materiales de construcción.

Damnificados piden ayuda en Nandaime

Arlen CerdaCORRESPONSAL / [email protected] Las lluvias dieron ayer una tregua a Nandaime pero sus pobladores aún no se recuperan de los estragos causados por las inundaciones del fin de semana pasado, donde al menos 634 personas fueron afectadas en cinco barrios y tres comunidades rurales y un hombre murió ahogado debido a las precipitaciones que […]

Arlen CerdaCORRESPONSAL / [email protected]

Las lluvias dieron ayer una tregua a Nandaime pero sus pobladores aún no se recuperan de los estragos causados por las inundaciones del fin de semana pasado, donde al menos 634 personas fueron afectadas en cinco barrios y tres comunidades rurales y un hombre murió ahogado debido a las precipitaciones que superaron los 43 milímetros la tarde del sábado.

Los pobladores urgen alimentos, medicinas, frazadas, colchones, plástico negro, zinc y otros materiales de construcción para reponer lo que las lluvias les arrebataron y destruyeron. “Alguna gente perdió mucho de lo poco que tenía y otros están en sitios con alto riesgo de inundación”, valoró el vicealcalde Alberto Carrillo.

LA PRENSA realizó ayer un recorrido por las comarcas y barrios afectados de este municipio y los habitantes señalaron su temor de que las próximas lluvias les causen un desastre mayor.

En el área urbana, el barrio más vulnerable es Quinta Catalina porque lo atraviesan dos corrientes de aguas fluviales y sus habitantes se han asentado de manera desordenada y precaria, lo que incrementa la posibilidad de que sus viviendas sean inundadas o destruidas por las corrientes. En este barrio se registraron 18 casas inundadas y 50 adultos y 45 niños afectados.

LES METEN AGUAS

El padre Santiago Gurox, director del Centro Comunitario Arnulfo Romero —otro sitio afectado por las inundaciones en el centro urbano de Nandaime— estima que el problema de desbordamiento que enfrentan con cada lluvia las calles nandaimeñas, se ha acentuado este año por la “mala planificación de la municipalidad” que construyó al norte de la ciudad unos retenes que desvían las corrientes de aguas hacia las calles principales.

“Este año, las corrientes de agua formadas por las lluvias aumentaron bastante su nivel, fuerza y velocidad y eso se debe al desvío que se hizo sin pensar en las consecuencias para la población de este sector”, indicó el sacerdote.

El alcalde Agustín Chávez reconoció la existencia de estos retenes ubicados al final del mercado municipal, pero aseguró que su construcción fue autorizada por la administración anterior; y que su gobierno “está estudiando una solución a este problema, aunque aún no hemos llegado a nada”.

Según el edil, los retenes fueron ubicados para proteger los lotes de una posible urbanización y no se hizo un diagnóstico del impacto que esto tendría en el resto del municipio, donde las inundaciones son un problema histórico.

INETER VIGILA TORMENTAS

El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) vigila la trayectoria de la tormenta tropical Dennis que hoy, cerca de la 1:00 p.m., pasará al sur de las costas de Haití. Mañana la tormenta alcanzará la categoría de huracán y en su paso rozará las costas de Jamaica y Cuba.

A pesar del monitoreo constante, el director de Ineter, Claudio Gutiérrez, aseguró que por la distancia entre la trayectoria del fenómeno natural y la Costa Caribe nicaragüense se descarta que ocurran afectaciones en el país.

“El mapa de probabilidades del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos no pone a Dennis cerca de Nicaragua, pasará a más de 500 kilómetros de Cabo Gracias a Dios, tal vez pudiera provocar algunas lluvias en la Costa Atlántica, pero mínimas”, indicó Gutiérrez.

El Ineter también monitorea la tormenta tropical Cindy que ayer se situaba sobre el Golfo de México, al sur del Estado norteamericano de Luisiana. Al igual que el huracán Dennis, tampoco provocará lluvias en el territorio nacional.

AGUA CONTAMINADA

En la comarca El Dorado, ubicada a tres kilómetros del casco urbano de Nandaime, los pobladores perdieron cultivos, animales y enseres domésticos tras la “crecida” de un viejo riachuelo que desemboca en el río Ochomogo y superó los cuatro metros de caudal.

En la casa de Antonia Cruz, de 73 años, y Santiago Acosta, de 75, el agua rebasó la altura del pozo que ellos utilizan para almacenar agua. “Aquí no tenemos agua potable y ocupábamos el agua del pozo para todo, pero se nos ensució con la inundación y ahora no tenemos del todo”, indicó Antonia.

La doctora Patricia Vindell, epidemióloga departamental en funciones del Sistema Local de Atención Integral de Salud (Silais), señaló que aún no han recibido informe sobre agua contaminada en alguna comarca, pero aseguró que el Minsa dispondrá brigadas de emergencia en estas áreas para responder a las necesidades sanitarias de la población.

La directora departamental del Silais, doctora Josefina Cabrera, añadió que “Nandaime es considerado este año como el sector de más alto riesgo en el departamento de Granada debido a los daños de las recientes inundaciones por lo que hemos dispuesto un kit (equipo) de inundaciones en el municipio y un plan de intervención inmediato”.

(Con la colaboración de Roberto Pérez).

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