Eduardo López H.
El sistema educativo nicaragüense visto desde diversos ángulos arrastra un serio déficit, cuya causa fundamental está relacionada con la falta de importancia estratégica con que se ha valorado la educación en nuestro país. Los resultados de este déficit son muy visibles y con visos de prolongarse sino hay una toma de conciencia y acciones concretas para resolver esta compleja problemática que está íntimamente relacionada con nuestro futuro como país.
Yo considero que éste es un momento crucial en cuanto a poner los cimientos de un sistema educativo consistente y generador de desarrollo, de no hacerlo, estamos condenados al atraso histórico sin alternativas de solución, tomando en cuenta que este siglo XXI que iniciamos se caracteriza por el desarrollo vertiginoso del conocimiento, por una sociedad del aprendizaje permanente y por el desarrollo y promoción de nuevas tecnologías.
Un informe del año 2001 del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ( PNUD) indicaba que: Nicaragua se encuentra entre los países que menos han logrado participar en el desarrollo tecnológico, Nicaragua pertenece al grupo de los marginados, de los países en vías de desarrollo, que no han logrado entrar en la sociedad del conocimiento, de información, comunicación e innovación tecnológica del mundo moderno que actualmente se encuentra en un proceso de globalización acelerada.
Al 2005 los resultados de este informe continúan vigentes, lo que es altamente delicado si partimos que en las actuales circunstancias las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas.
Ya son más que suficientes las señales que nos transmiten los diferentes estudios realizados sobre los problemas estructurales de nuestra educación y es interesante cómo desde el Foro de Educación se pretende encontrarle solución a estos problemas que pasan necesariamente por darle su verdadero sentido y utilidad al plan nacional de educación haciendo viable su plan operativo a partir de los insumos del foro, pero que sobre todo lo armonice la acción propositiva y coincidente de los subsistemas de educación.
Pero también se vuelve fundamental que el foro promueva y respalde plenamente la aprobación de la ley general de educación como una iniciativa legal necesaria frente a los retos que demanda la sociedad del conocimiento, pero además para que nuestro sistema educativo sea un factor determinante para el crecimiento económico, la superación de la pobreza, la construcción democrática, la integración social y el estado de derecho y la renovación ética y moral.
El autor es miembro del Foro en representación de la Asociación de Desarrollo Social de Nicaragua, ASDENIC, Estelí.