- Erlyn Hurtado mató a sangre fría a rehenes
Otto Vargas M. yCarlos Arguedas C.Tomado de La Nación
Una bala perdida perjudicó la labor de la Policía en Monteverde, pues cortó el cable de las cámaras de la agencia del Banco Nacional atacada por la banda de los hermanos Hurtado, el 8 de marzo pasado.
El disparo —uno en un millón, según el jefe de la Policía Judicial de Puntarenas, Fernando Sánchez— impidió a las autoridades conocer cuántos sujetos tenían bajo su control el banco.
Uno de los Hurtado —que se hacía llamar “Dimas”— les hizo creer que estaba acompañado por otro malhechor.
Aún ahora, el sujeto insiste en que “su compañero” fue quien mató a los rehenes. La Policía asegura que no hubo nadie más.
CORTA GRABACIÓN
La toma del banco le costó la vida a nueve personas, tres de ellas rematadas a sangre fría por el propio Hurtado.
Los rehenes en gran medida confundieron a la Policía al hablar de un segundo captor, así como de una granada que nunca existió.
El vídeo captó el enfrentamiento entre el vigilante de la puerta y los ladrones. La cinta plasmó el momento en que Agenor Hurtado Martínez y su hermano Santos Cruz Martínez eran abatidos.
También muestra a Erlyn Hurtado cuando empuña un fusil y dispara en ráfaga contra el banco.
Sánchez la describió como una “llamarada espantosa”, según contó a la comisión legislativa que investiga lo actuado en Monteverde.
“Pasó una cosa de las que no pueden pasar… pero pasan. Una bala pasó y, ¡pum!, corta el alambre (de las cámaras)”.
“Entonces no pudimos grabar cuando el hombre mató a la gente”, puntualizó Sánchez.
La lista de rehenes rematados por Hurtado pudo ser mayor.
A la empleada bancaria Francini Prendas Loría también intentó matarla a quemarropa, pero solo la hirió en el hombro.
“Al muchacho al que (Hurtado) asesinó (Juan Pablo González, jefe de crédito), él no lo manejaba muy bien. El hombre (González) le dijo: ‘Ya, maje’. Entonces (Hurtado) lo apartó, lo puso de bruces y, ¡pum!, le metió un tiro”, indicó Sánchez.
Hurtado también disparó sin motivo alguno contra Rosa Marchena Cruz, oficial de mostrador que se ocultó debajo de un escritorio, así como contra el cliente Mario López Miranda. A este último le disparó en el piso.
DEJÓ MORIR A UN HERMANO
Erlyn Hurtado no permitió que las autoridades socorrieran a uno de sus hermanos, quien agonizaba frente al banco.
Sánchez intentó jalarlo de las botas. “Me dije: este hombre todavía tiene un chance”. Desde el interior Hurtado disparó dos veces para impedirle el rescate.
“Le dijimos: un compañero suyo está muy mal; necesita atención médica urgente. El hombre dice: No, si él vino aquí sabía a qué venía. Si ustedes se lo llevan para salvarlo le van a meter 20 años (de cárcel). Déjelo que se muera”, aseguró el agente.
“Si a esta banda la prensan, va a haber una matanza…”
LOS SEGUÍAN
Un día antes de que la banda de los hermanos Hurtado atacara la sucursal bancaria de Monteverde, el jefe del OIJ de Puntarenas, Fernando Sánchez, expuso, en una reunión de jefes policiales, la urgencia de atrapar al grupo.
“Les dije: hay que estar atentos porque anda una banda así y asá. A como se están comportando, si los prensan, va a haber una matanza”, declaró ante la comisión legislativa a inicios de junio.
Por eso, el jefe policial recomendó planificar una acción nocturna a fin de sorprenderlos mientras dormían. “Ojalá que no tengan los fusiles cerquita porque, si no, van a ver”, agregó.
Sánchez dijo estar arrepentido de ese comentario. “Fue como llamarlos porque después le dieron a Santa Elena”, explicó.
HUBO UNA ALERTA
El jefe del OIJ de Puntarenas confirmó que, poco antes del asalto en Monteverde, las autoridades recibieron informes sobre la presencia de hombres armados —vestidos con ropa militar— en la zona.
“Nos pusimos a pensar: ya apareció la gente otra vez”, agregó el investigador judicial, quien reiteró que el Ministerio de Seguridad tuvo conocimiento de la alerta.
El jefe regional de la Fuerza Pública, Juan José Andrade, manifestó, a su vez, que lo que recibieron fueron “informes de rutina”.
ALGUNOS DETALLES
Antes del ataque en Monteverde, los agentes del OIJ tenían en la lista de personas por buscar a un peruano de apellido Jiménez. Esta persona al parecer fungió como transportista de los Hurtado en otros crímenes.
Tras su captura, la Policía pidió a Erlyn Hurtado que entregase la granada de fragmentación que llevaba en su bolsillo. “No, hombre; lo que ando es un atún”, les respondió.
Dos de las armas robadas por la banda aún no aparecen: una pistola Tanfolio quitada el 17 de septiembre del 2004 al guarda del Banco Nacional, en Miramar, así como la Glock de calibre 40 con la que asesinaron a un pulpero en Atenas, el 22 de enero del 2004.
Hurtado aún tiene cuatro balas en el cuerpo; entre éstas, una en la mandíbula.