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Intendente
Algo de raro tiene Freddy Carrión, el intendente de la triste figura. No es que haya estudiado en Cuba. Descalificarlo por eso es un prejuicio tonto e injusto. Tal vez sea el halo de tristeza que lo envuelve. Tal vez los trajes que por desmedidos parecieran prestados para el momento. O tal vez sea sencillamente esa incertidumbre de no saber de dónde vino y, peor aún, para dónde va. Tal vez sea sólo eso.
Pleito de perros
Qué triste es ver a supuestos funcionarios públicos peleando un puesto como si fuera una finca o una propiedad. ¡Es mío! No, ¡es mío! ¡A mí me corresponde por derecho! Demandan en los tribunales. Llevan barras o se atrincheran en sus oficinas. Y nadie parece percatarse ya que en algún momento de nuestra historia se pensó —¿lo creímos?— que los cargos públicos eran para el servicio de la ciudadanía y no para el provecho propio.
Marcha
No cabe duda que la marcha que se programó para hoy jueves ha tenido la propaganda mediática que ningún otro evento de esa naturaleza tuvo en esta época. Pero la mejor propaganda le llegó de donde menos se esperaba. Jasser Martínez y Gustavo Porras, con sus torpes bravuconadas, lograron ponerle el picante que mucha gente estaba necesitando para asistir a esa marcha convocada contra el pacto. Nada estimula más a hacer algo, que alguien por sus pistolas quiera impedirlo. Los organizadores deberían agradecerle a Martínez y Porras la publicidad y, si lo tienen a bien, guardarles un lugar en la cabeza de la marcha. Bien se lo merecen por los servicios prestados.
Jueces
Llegado este punto en el pleito de poderes, deberían ser los jueces quienes deben decidir quién tiene y quién no tiene la razón. Pero los jueces que tenemos han desnaturalizado su función y a estas alturas cabe preguntarse: ¿Vamos a seguir reconociendo como jueces de nuestros asuntos a estas personas que se han parcializado y convertido en activistas políticos de dos partidos? ¿Llegó acaso el momento de desconocer a este Poder Judicial que huele a podrido desde hace rato?
¡Piedad!
Es un momento de mucho peligro. La Policía desconoce a los jueces. Creo que hay razón. Ya no se aguantan a estos jueces que entienden al pacto como fuente de todo derecho. ¿Qué viene después? Saldrán las bases del sandinismo, gente empobrecida, a reclamar el derecho que tienen aquéllos de repartirse los cargos y grandes salarios. Habrá pleito. Podrían rebasar a la Policía. Entra el Ejército. Habrá muertos. ¿Venezuela, Bolivia o Ecuador? ¿Tal vez Ruanda? Tutsis contra hutus. Se acabó el país. ¿Ahí es donde están dispuestos a llevarnos estos señores? Por favor, ¡tengan piedad de este pueblo!
Dry Cleaner
Y hablando de jueces y justicia, ¿en qué momento consiguió Michael Jackson el mismo jurado que juzgó a Byron Jerez en su momento? ¿O no es el mismo? Yo creía que era algo muy nica —como el pinol— esos juicios que sirven para lavar a cualquier delincuente.