La próxima guerra contra el terrorismo

Charles Ripley

Cuando escuchamos hablar sobre “el terrorismo”, automáticamente pensamos en Oriente Medio. Esa área del mundo es el enfoque de los medios escritos y electrónicos debido a la guerra en Irak y el hecho de que es casa de muchos movimientos terroristas (la definición de terrorista es “uno que ataca a civiles inocentes para lograr objetivos políticos”) que aborrecen a los Estados Unidos — “el gran Satán”— y a sus aliados.

Sin embargo, los movimientos terroristas están más cerca de lo que hemos pensado: en América Latina.

Evidencia espantosa nos demuestra que la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay sirve de nexos para actividades terroristas de movimientos islámicos. La triple frontera sureña incluye a Foz de Iguazú (Brasil), Puerto Iguazú (Argentina) y Ciudad del Este (Paraguay). Debido a la falta de control gubernamental, esa área de Sudamérica ha sido un punto famoso de actividades ilícitas tales como el tráfico de drogas y el lavado de dinero. Sin embargo, después de los atentados terroristas en Argentina a la embajada Israelí (29 muertos) en marzo de 1992, y a AMIA, un centro cultural judío (86 muertos) en julio de 1993, las autoridades, después de varias capturas, se han enterado de que células terroristas tienen una presencia ubicua en esa área.

Por ejemplo, Assad Ahmad Barakat fue capturado por agentes brasileños en 2002. La evidencia demuestra que Barakat recaudaba dinero para Hizbollah, un movimiento chiíta con base en Líbano desde su creación en 1982. Con la ayuda de Irán y Siria, el grupo ha sido responsable por atentados terroristas como los de Argentina y otros en el Oriente Medio. Se cree que Barakat, entre 1995 y 2002, había colectado alrededor de 50 millones de dólares para la organización. Asimismo, hubo más capturados, como Ali Khalil Mehri, un negociante libanés que huyó para Siria bajo fianza, y Sobhi Mahmoud Fayad, vinculado con Barakat. De hecho, oficiales brasileños dicen que Al Qaeda trabaja clandestinamente en el área.

Por desgracia, la administración de Bush, fijada en Medio Oriente, (como se recordará, no hubo ni una palabra sobre América Latina durante el debate presidencial entre él y Kerry) no ha prestado atención a América Latina y sólo ha asignado un patético millón de dólares para la triple frontera. Sin embargo, para luchar en contra del terrorismo, tenemos que enfocarnos y asignar recursos en otras partes del mundo aparte de Medio Oriente.

Por añadidura, esta noticia es importante para un país como Nicaragua, el cual tiene áreas extensivas sin control gubernamental. Leemos y escuchamos mucho, por ejemplo, sobre las actividades ilegales y la falta de atención gubernamental en la Costa Atlántica. Reportaje tras reportaje se nos advierte que el narcotráfico y la anarquía reinan libremente sin la atención adecuada por el gobierno nicaragüense.

Si los gobiernos centrales, desde los Estados Unidos hasta el Cono Sur, continúan ignorando esos vastos territorios, los terroristas se aprovecharán y América Latina será la próxima guerra contra el terrorismo.

El autor es profesor de inglés

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