Mark Felt, ex subdirector del FBI, “Garganta Profunda”, en una foto de 1976.

Revelan el secreto más grande del periodismo mundial

“Garganta Profunda” del escándalo “Watergate”, sale a la luz EFE y THE WASHINGTON POST WASHINGTON.- El diario “The Washington Post”, que publicó la primicia del “Watergate”, confirmó el martes que el ex “número dos” del FBI, Mark Felt, fue “Garganta Profunda”, quien reveló a sus redactores el escándalo que causó la dimisión del Presidente de […]

  • “Garganta Profunda” del escándalo “Watergate”, sale a la luz

EFE y THE WASHINGTON POST

WASHINGTON.- El diario “The Washington Post”, que publicó la primicia del “Watergate”, confirmó el martes que el ex “número dos” del FBI, Mark Felt, fue “Garganta Profunda”, quien reveló a sus redactores el escándalo que causó la dimisión del Presidente de EE.UU., Richard Nixon, en 1974.

En una nota que publicó ayer el diario en su edición en Internet, Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el escándalo junto a Carl Berstein, afirma que Felt “ayudó al Post en un momento de relaciones tensas entre la Casa Blanca y gran parte de la jerarquía en el Buró Federal de Investigaciones (FBI)”.

Woodward, Berstein y su editor Benjamin Bradlee —hoy vicepresidente del diario— emitieron una declaración en la que confirmaron la noticia.

“W. Mark Felt fue ‘Garganta Profunda’ y nos ayudó de modo inconmensurable en nuestra cobertura del ‘Watergate’”.

Éste ha sido el secreto periodístico mejor guardado de la historia y uno de los misterios modernos más importantes.

En una entrevista que publicará la revista “Vanity Fair” el próximo día 14, y cuyo contenido se dio a conocer ayer parcialmente, Felt, ex subdirector del FBI, afirma que “soy aquel al que llamaban ‘Garganta Profunda’”.

Según Woodward, las revelaciones del ex funcionario del FBI se produjeron poco después de la muerte del legendario jefe de esa organización, J. Edgar Hoover, y Felt y otros altos cargos querían que le sucediera otro veterano del cuerpo.

El propio Felt, según el diario, tenía ambiciones de sustituir a Hoover, pero finalmente Nixon optó por nombrar a alguien de su círculo, el fiscal general adjunto Patrick Gray.

Con 91 años, jubilado y residente en Santa Rosa (California), el ex directivo del FBI asegura que guardó el secreto hasta el año 2002, cuando se lo contó a su hijo Mark, al que admitió que ser “Garganta Profunda” no era algo de lo que habría de enorgullecerse.

El nombre de Felt estaba incluido en la lista de más de 20 sospechosos de haber filtrado detalles confidenciales del espionaje telefónico que los republicanos hicieron de los demócratas en la campaña de 1972.

En la lista negra figuraban también el ayudante del fiscal general, Henry Peterson; el viceconsejero de la Casa Blanca, Fred Fielding, y la periodista del ABC, Diane Sawyer, quien entonces trabajaba en la oficina de prensa de la Casa Blanca.

En un comunicado divulgado ayer, el nieto de Felt, Nick Jones, afirmó que “la familia cree que mi abuelo es un gran héroe que fue más allá de lo que era su deber, con gran riesgo personal, para salvar a su país de una gran injusticia. Esperamos que el resto del país también lo vea así”.

El artículo de “Vanity Fair”, firmado por el abogado californiano John O’Connor, describe a un Felt durante mucho tiempo atormentado por su papel en el “escándalo Watergate” y por sus dudas sobre si debería revelar su identidad.

Felt, asegura el artículo, “sigue sintiendo dudas sobre sus actos, pero también sabe que los hechos históricos le obligaron a comportarse como lo hizo: a hacer frente a un Gobierno decidido a obstruir la búsqueda de la verdad”.

Pero si durante treinta años “él mismo ha sido su propia tortura, creada por sus principios morales y su lealtad al país”, concluye “Vanity Fair”, hoy día, “apoyado por su familia, ya no se siente torturado”.

No es la primera vez que alguien dice ser “Garganta Profunda” —apelativo que procede de una de las películas pornográficas más famosas de toda la historia—, pero sí es la primera ocasión en que lo admite una fuente potencial.

Mark Felt había sido interrogado al respecto, pero siempre negó tener algo que ver con el caso “Watergate”.

Los periodistas Woodward y Carl Bernstein ganaron un premio Pulitzer por los 26 meses de investigaciones con los que consiguieron sacar a la luz toda esta trama y también consiguieron un contrato para escribir un libro sobre los hechos, cuya versión cinematográfica, Todos los hombres del Presidente, se convirtió en una inspiración para toda una generación de reporteros.

El famoso escándalo comenzó en el año 1972 cuando la Policía detuvo a unos ladrones en el edificio de apartamentos Watergate, en Washington, donde tenía oficinas el Comité Nacional del Partido Demócrata.

Hasta ahora nadie sabe con seguridad qué documentos andaban buscando, pero la investigación sobre el suceso desencadenó las posteriores revelaciones.

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