- En ese país existen más de 20 oficinas regionales de Migración sinlos recursos adecuados
Josué BravoCORRESPONSAL / COSTA RICA
La Dirección General de Migración de Costa Rica inició esta semana el plan de reestructuración de sus oficinas y servicios, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención, tanto a nacionales como extranjeros (principalmente nicaragüenses).
El proceso de cambio de Migración contempla básicamente la distribución laboral en dos áreas: operativa y administrativa.
En el área operativa destacan dos procesos, el de Migraciones (pasaportes y derechos de salida de menores) y Extranjería.
El proceso de Extranjería, que cobija lo que fue anteriormente las oficinas de residencias, refugiados, pensionados, rentistas, régimen de excepción (amnistía) y permisos temporales, cuenta ahora con tres subprocesos: plataforma de servicios, valoración y documentación.
La decisión de reestructuración es para evitar la engorrosa burocracia en la tramitación migratoria. Además de que en Costa Rica existen más de 20 oficinas regionales que no cuentan con los recursos adecuados para un efectivo control migratorio.
La Dirección de Migración, fundada el 7 de junio de 1940, cuenta con aproximadamente 500 empleados, menos de los que tenía hace siete años, a pesar del incremento demográfico y la demanda de servicios, tanto de ciudadanos nacionales como extranjeros.
Costa Rica cuenta actualmente con unos 300,000 residentes regulares o legales, según Migración, de los cuales más de la mitad se regularizaron en el último régimen de excepción (conocido como amnistía) de 1999, en su mayoría nicaragüenses.
En los últimos tres años Migración asumió en su sede central, en la Uruca, San José, dos oficinas más: Pensionados y Rentistas, que antes funcionaban en el Instituto Costarricense de Turismo, y el régimen de excepción (amnistía), instalado antes en las inmediaciones del Poder Judicial en San José.
Al carecer de recursos Migración sufrió una saturación de servicios como nunca antes la había tenido, durante este año.
“La intención medular es maximizar la calidad de los servicios con los recursos que tenemos. Éste es un proceso paulatino en el cual pedimos la comprensión de los usuarios, porque después de 65 años las cosas no pueden cambiar con absoluta perfección de la noche a la mañana. Además, estamos realizando estas modificaciones con las uñas, sin recursos económicos adicionales”, explicó Marco Badilla, director de Migración.
Este proceso de reestructuración coincide con la esperada aprobación del Proyecto de Ley de Migración en la Asamblea Legislativa, el cual prevé la utilización de fondos generados por los mismos servicios de Migración, para fortalecer las necesidades propias de la institución sin mayores incrementos presupuestarios.
A la vez están en proceso dos proyectos importantes: implementación de un documento único para extranjeros, con tecnología de vanguardia que será utilizado por primera vez en América Latina, y un sistema ágil y seguro de pasaportes para nacionales, según Badilla.