Henry Artiles Jerez
No es de extrañarse que el liberalismo esté entregando el poder al sandinismo, sin importarle sus consecuencias. En épocas pasadas ya hicieron lo mismo, trayendo hordas filibusteras que invadieron el país para adueñarse de él, episodio triste y doloroso en que tanta sangre se derramó. Cabe señalar la similitud de estos engendros que produjeron guerra, muertes y confiscaciones.
Son inauditas las concesiones otorgadas por este partido sólo por obtener la libertad de su jefe. Después de entregar el Poder Judicial y otras instituciones ahora piensan darle el mando del recién creado Instituto de la Propiedad, que es como se dice popularmente, poner de cuidador a un zorro de un gallinero. La rapiña o piñata del sandinismo es incalculable y los resultados negativos serían enormes. Con esto se va a sacrificar a la mayoría de los nicaragüenses, que conocemos bien el proceder del nefasto partido frentista, heredero de una doctrina comunista fracasada y resabios de dictaduras odiosas y decadentes.
Hace poco tuve el agrado de leer en LA PRENSA un acertado e ilustrado escrito del doctor Alejandro Bolaños Davis titulado Necesitamos gobiernos conservadores, en el que hace un análisis de la corrupción liberal y de su alianza con el sandinismo, narrando antes los buenos gobiernos del Partido Conservador. En la historia de Nicaragua, concluyendo que es hora de que los conservadores ayudemos a salvar a la Patria de este caos en que se encuentra, agregando el suscrito que es la única alternativa que se vislumbra y por eso estamos con nuestro lema: Dios, Orden y Justicia, el cual debemos hacer prevalecer para el fortalecimiento de la democracia y el bienestar de la República.