La moratoria forestal en Río San Juan

Noé Ismael Ortiz [email protected]

El 13 de mayo LA PRENSA informó sobre la posibilidad de una moratoria forestal en San Carlos, Río San Juan. La preocupación y el derecho del gobierno municipal por la preservación de bosques son válidos y justificados.

Sin embargo, las medidas para mitigar el deterioro de los recursos forestales no deben ser extremas. Sencillamente porque en el ámbito nacional las experiencias de moratorias por gobiernos locales no han tenido éxito, hay que considerar muchos elementos ventajosos o no para tomar una decisión. Entre las ventajas se facilitaría el crecimiento natural de 23 mil hectáreas de tacotales del municipio, se conservarían “sin aprovechar” especies maderables nativas y se fortalecerían áreas frágiles sujetas a inundaciones (5 mil hectáreas), se minimizarían deslizamientos de tierras en el cerro La Venada.

Las desventajas son los riesgos que asumimos: unas 16 mil hectáreas de bosque natural latifoliado pueden quemarse para agricultura y pastos. La pérdida de fuente de ingreso a dueños de bosques, reduciendo el empleo que genera la actividad forestal. La reducción en ingresos por concepto de impuestos a la economía municipal y nacional. También hay que incluir pérdidas económicas a todos los que brindan servicios básicos de hospedería, alimentación, transporte, comunicación, almacenamiento a los actores del sector forestal. Si la moratoria es total, ¿qué leña consumirán seis panaderías, tortillerías, la población que realiza la cocción de sus alimentos, qué madera consumirán siete talleres de carpintería y qué venderán microempresas de materiales de construcción, todos contribuyentes municipales? Considerando una población con pocas oportunidades de empleo y un gobierno local limitado en realizar inversiones sociales o reinvertir en la economía forestal municipal, el costo social es alto.

No se puede aceptar que San Carlos y municipios de Río San Juan, proveedores de madera valiosa al mercado nacional e internacional, valoren dejar de producir madera. Estamos de acuerdo en tomar medidas para producir madera en cantidades y calidades que permitan insertarnos en un mercado de la madera cada vez más exigente, pero impulsemos iniciativas que faciliten el aprovechamiento, la conservación y el desarrollo de los recursos forestales disponibles. Algunas de las acciones a considerar pueden ser: incentivar la integración horizontal de los dueños de tierras de vocación forestal para que organizados negocien y obtengan mejores precios por la madera, aumenten su capacidad de gestión con inversionistas nacionales o extranjeros, exploren las posibilidades de vender servicios forestales. Iniciar una estrategia de integración vertical en la cadena forestal departamental donde los productores forestales, transformadores y reguladores implementen actividades que fortalezcan instrumentos institucionales, legales y financieros que desarrollen el sector forestal y su papel en la economía local.

También se puede involucrar a San Carlos y municipios aledaños a procesos de certificación forestal con empresas como Forest Stewardship Council (FSC) o Smart Wood para obtener mejores precios, oportunidades de inversión nacional y externa. Aprovechar las oportunidades de inversionistas internacionales como la Preciuos Wood, en Esperanza I por ejemplo, han establecido unas 50 hectáreas, de 280 adquiridas para plantaciones forestales comerciales. Además, identificar los bancos de tierras de vocación forestal para proponerlas a inversionistas interesados en reforestar. Sea estableciendo contratos por producción, de mediería, por arrendamiento o la inversión en acciones. Gestionar programas de reforestación y manejo de la regeneración natural, que incluyan servicios de asistencia técnica, capacitación y créditos para la producción forestal.

Existen opciones de beneficios económicos por concepto de los servicios ambientales que brinda el bosque, la producción de agua, fijación de carbono y mantenimiento de ecosistemas a los que se podría tener acceso. El potencial y las ventajas comparativas para el negocio forestal son grandes, se dispone de tierras de vocación forestal, un clima que favorece el desarrollo de la masa arbórea, se tiene experiencia de campo y personal capacitado, a lo que habría que sumarle una gestión forestal eficiente.

Es necesario cambiar el enfoque de la gestión forestal de lo extractivo inculcado desde fuera, y trabajar con visión de productores forestales. El asunto no es evitar la explotación de dos mil metros cúbicos, sino cómo reponerlos teniendo las ventajas mencionadas. Por eso los invito aunar esfuerzos con todos los interesados para lograrlo, sin exclusiones, escuchando opciones, considerando propuestas, utilizando los instrumentos legales con que dispone, tomando siempre el liderazgo, siendo verdaderos promotores del desarrollo municipal. Imagínense una moratoria a la producción de maíz y frijol porque se hace cambio de uso del suelo. Les deseo éxitos en sus funciones y pidan a Dios sabiduría para tomar decisiones futuras.

El autor es Ingeniero Forestal.

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