Psicosis legislativa

Guillermo Miranda M.

En los últimos meses se ha puesto de moda una furibunda defensa de los decretos, leyes y cambios a la Constitución de la República realizados por los honorables diputados de la Asamblea Nacional. Esta psicosis de los “padres de la Patria” está llegando a límites de la paranoia, todo por defender la legalidad de sus decretos, sus leyes y sus cambios a la Constitución. El grito de guerra pareciera ser cárcel o paredón al que se atreva a cuestionar la legalidad de lo actuado por nuestros diputados. Esto me trae a la memoria épocas y acontecimientos pasados pero no olvidados.

Me refiero específicamente a los más de cuarenta años de régimen somocista. Durante esa etapa de nuestra historia se creó un sinnúmero de decretos, se promulgaron cantidad de leyes y se le hicieron cambios en varias ocasiones a la Constitución de la República. Al régimen de los Somoza se le puede acusar de todo, menos de que sus decretos, leyes y cambios a la Constitución no fueran apegados a estricto derecho, es decir guardando las legalidades del caso. Lo mismo podríamos decir de los 11 años que duró el régimen sandinista.

Quién no recuerda la cantidad de decretos, leyes, enmiendas y cambios que le hicieron a la Constitución. Como los muchachos de entonces no habían tenido mucho tiempo para pasar por la universidad, había algunas leyes no tan legales. Pero igual las hacían cumplir por la fuerza de las armas. Es decir que si juzgamos a los opresores de los pueblos por su apego y respeto a la Constitución es posible que la mayoría de los dictadores y depredadores de la humanidad se salven.

Ya que la mayoría ha actuado con especial apego a sus leyes, a sus decretos y a las constituciones hechas a su medida. Puestas las cosas de esta manera la pregunta del millón pareciera ser ¿son estos decretos, leyes y cambios a nuestra Constitución además de legales justos? ¿Se corresponden estos cambios con las necesidades de nuestros ciudadanos? ¿Estas leyes protegen o conculcan derechos? ¿Están hechas estas leyes para el beneficio de las grandes mayorías, o por el contrario están redactadas para la autoprotección de la minoría privilegiada de turno?

Las repuestas a todas estas interrogantes las encontramos en el comportamiento de nuestros pueblos y específicamente en las contundentes actitudes que los nicaragüenses hemos tenido que tomar en las diferentes etapas de nuestra historia. Contra las leyes y decretos de los Somoza se levantó un pueblo y dijo basta ya.

Contra las leyes y decretos del sandinismo se volvió a levantar ese mismo pueblo y de la mano de la Resistencia Nicaragüense todos unidos obligamos al frentismo a ofrecer elecciones libres y aceptar su derrota. Es por ello que no puedo menos que estar de acuerdo con Daniel Ortega cuando dice que en Nicaragua nadie le tiene miedo a las armas. Yo podría agregar, que ya todos sabemos cuáles son los primeros pasos de los embriones de dictaduras sean éstas de izquierda, derecha o bicéfalas. Igualmente sabemos cuáles han sido las contundentes repuestas de nuestro pueblo.

Por el momento la pelota pareciera estar en la cancha de la Asamblea Nacional. Si ponen oídos sordos y no escuchan el rugir de la avalancha que se avecina, y ésta los arrolla es que sus decretos, sus leyes y su lectura de la Constitución no se corresponden con las necesidades y mucho menos con las expectativas de cambio que los nicaragüenses esperamos. Por lo pronto sólo me queda compartir con la gran mayoría del pueblo aquella frase de: “¿Quién dijo miedo?”

El autor es miembro del Partido Resistencia Nicaragüense.

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