Matrimonio: Amor y comprensión

Ricardo Jirón

Al cumplirse el quinto aniversario de mi matrimonio me es importante hacer una retrospectiva acerca de lo que he vivido, de lo difícil que esta misión ha sido, acerca de los sufrimientosque nos ha tocado asimilar, pero también de los grandes momentos de felicidad, la cual se ve complementada hoy con mi hijo de cuatro años y medio, y de un segundo por nacer.

El matrimonio “es cosa de hombres y mujeres de verdad”, donde Jesús y María deben estar presentes, como en las Bodas de Caná, para que no falte el vino. No es una unión para defenderse el uno del otro, ni para atacarse, sino una relación para complementarse. Es hacer lo que el otro necesita que se haga. Es estar presente donde lo esperan y mirar hacia delante para saber cuál es la meta que se debe cumplir en el mismo. No implica algo que todos lo puedan realizar, ni tampoco algo para pasar el tiempo, es una tarea que se sabe donde se inicia pero no donde termina.

El matrimonio implica saber comprender a la persona con la que compartimos, saber escuchar cuando ella habla, saber hablar cuando ella quiere escuchar, saber actuar, cuando la monotonía invade la relación, preocuparse de las cosas ínfimas que la pareja necesita, no las que quiere, sino las que necesita.

Recordemos que “amar no es un sentimiento ni una atracción, es una decisión”, en ello reside fundamentalmente el buen matrimonio. El mejor matrimonio es el que actúa, lucha y anhela ser el mejor y que da los pasos correctos para lograrlo.

Los problemas económicos son una de las razones por la que muchos matrimonios fracasan por la incidencia que se le da al matrimonio a lo económico. Se quiere suplir el amor con el dinero y se olvidan de la importancia que tiene y debe tener, la comprensión, el cariño, la entrega, el sacrificio, la abnegación y el estar al lado de nuestra pareja, y es éste casualmente un argumento para que terceras personas, quieran dañar el matrimonio con epítetos como: es un palmado, no vale la pena, qué futuro llevas, etc.

Los familiares y amigos son las personas que más cerca deben estar en el matrimonio, pero no para entrometerse en él sino para apoyar a la pareja, para darles un consejo constructivo para el matrimonio, pero un error que se tiene en los matrimonios es que se espera de los familiares y amigos, que hagan y entreguen todo lo necesario para el matrimonio, dejándoles la puerta abierta para que ellos decidan en el mismo, ya que con esa ayuda que brindan se creen con la autoridad para hablar y decidir en el matrimonio, no dejando a los cónyuges que se desarrollen y aprendan por sí y ante sí a superarse en el matrimonio.

Una de las virtudes que no se debe de dejar en el matrimonio es la comunicación, ya que es la única arma que puede llevar a resolver los problemas que en él se enfrenten, cuando la comunicación se pierde, la relación se ve cubierta de grandes nubes, que al llenarse dejan caer lluvias de fracaso para la relación. Recordemos siempre que la mejor comunicación en la pareja se da en la intimidad sexual, donde cada uno de los cónyuges quiere ser escuchado y escuchar. Cuando la pareja pelea o está en problemas no hay intimidad sexual plena, lo cual es síntoma de que el camino va equivocado.

Es importante saber que la unión en pareja es la lucha día a día, de dos y sólo dos personas, para dirigir un barco hacia un sendero de amor y de esperanza. Oremos a diario por las parejas, para que siempre se mantengan unidas y para que encuentren la fortaleza y para aquellas que este consejo llega tarde, recuerden que Dios, tiene preparado algo bueno para nosotros, pidámoselo y Él nos lo concederá.

El autor es Abogado y Notario público, con postgrado en la Universidad de Salzburgo Austria. Docente universitario y miembro de la Fraternidad de Paz y Bien.

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