Necesitamos paz

María José Pérez López Es lamentable cómo en los últimos días hemos llegado a extremos de violencia. Como estudiante y como ciudadana me siento decepcionada. ¿Cómo es posible que nos coloquemos unos contra otros y acabemos con el sueño de la patria libre por la que se derramó tanta sangre durante la revolución? A los […]

María José Pérez López

Es lamentable cómo en los últimos días hemos llegado a extremos de violencia. Como estudiante y como ciudadana me siento decepcionada. ¿Cómo es posible que nos coloquemos unos contra otros y acabemos con el sueño de la patria libre por la que se derramó tanta sangre durante la revolución?

A los jóvenes nos ha tocado vivir una época peor que la que vivieron nuestros padres porque ya no estamos luchando por valores como la justicia, la solidaridad y el respeto, estamos violentando el derecho universal a la paz.

No es posible que siendo estudiantes universitarios nos tiremos a las calles a quemar automóviles y buses, y sobre todo a poner en riesgo la seguridad de mujeres y niños como pasó en el área del mercado Iván Montenegro en uno de los días de la protesta violenta. Se supone que si somos los estudiantes que nos preparamos para sacar adelante a Nicaragua en un futuro, deberíamos poner en práctica los conocimientos que hemos adquirido en la escuela y ser los primeros en hablar del diálogo, la negociación y otras formas de resolución de conflictos, en vez de actuar como ignorantes, obedeciendo a nuestros instintos rebeldes.

Deberíamos enfilar nuestras fuerzas en cosas más constructivas y fructíferas, que atacar a los policías. Ellos no tienen la culpa de la situación del país y actúan simplemente bajo órdenes. ¿Por qué ensañarnos contra otros ciudadanos que están en la misma situación que nosotros, ganándose el salario para comer? A ellos también los afecta esta situación de pobreza. ¿Cuántas vidas serán truncadas esta vez? ¿Cuántas madres llorarán a sus hijos y mujeres a sus esposos? ¿Cuántos niños se quedarán sin padres y sin hermanos? Es hora de que cambiemos nuestra actitud; si nos llenamos la boca hablando de democracia, entonces practiquémosla. Empecemos por tratar de dialogar con nuestros representantes, ya que para eso votamos por ellos. Forjemos una patria en donde nuestros hijos no tengan que pasar por las penurias que nosotros.

Estudiante de Diplomacia y Ciencias Políticas.

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