Salvador Ortega
Siempre en este desventurado país que vive entre nubarrones, tempestades o simples alborotos de diferentes niveles, hay quienes se autoconsideran los iluminados, los mentes grises, dueños de la verdad absoluta, pensadores de estrategias o “salvadores” de las diferentes crisis que por hoy y siempre está pasando nuestro pueblo. De pronto unos de esos oscuros personajes saltan de sus feudos recintos y junto a sus muchachos eternos “estudiantes”, se lanzan a las calles y avenidas de nuestra martirizada capital, entre gritos, morterazos, tranques, incendios y demás acciones vandálicas, so pretexto de auxiliar a los pobres, a los desposeídos de la tierra.
No les importa paralizar el transporte colectivo porque ellos nunca lo han utilizado, ni temen que sus jugosos salarios, desconocidos por el pueblo, se les afecte, simplemente porque los tienen dolarizados. Para ellos lo vital es estar en la primera fila, que los vean, los entrevisten, los aplaudan. En fin, es parte del Síndrome del Figureo que ha sido descrito por el amigo chontaleño, doctor León Núñez.
Podrán engañar a muchos ingenuos, pero en Camoapa las cosas no son tan fáciles para uno de esos personajes de la farándula politiquera, que a decir verdad le queda demasiado grande el estatus de académico. La actitud del presidente del CNU no corresponde a su investidura, o sea que debería ser más prudente y en vez de andar armando zafarrancho acudir al llamado que le hiciera la Contraloría General de la República, y rendir cuentas claras con documentos en mano, acerca de dónde está el uno por ciento que recibe la UNA de parte del seis por ciento que el Estado le asigna al CNU, en nombre de los 465 estudiantes del Centro Universitario Regional Camoapa, que en su mayoría pagan mensualmente sus aranceles, exámenes, prácticas, exámenes de grado, etc.
De igual manera debería presentar los documentos que justifiquen las pretensiones que han tenido en incluir los bienes inmuebles de la Fundación Amigos de la Universidad al patrimonio de sus feudos recintos.
El tiempo dirá su última palabra.
Presidente de la Fundación Amigos de la Universidad de Camoapa.