Rosario Montenegro Zeledó[email protected]
Quizás sea por el insoportable ruido que impera en nuestro ambiente o las constantes crisis económicas, sociales, políticas y de toda índole, que cada vez existan más personas con problemas de audición y/o mentales.
Pero qué podemos esperar si cuando nos subimos a un taxi nos ponen un parlante en el oído con “melodías” como: menealo, perrealo, sandunguealo, metele candela ja…, Dame más gasolina, me gusta la gasolina… o algo así por el estilo. Mínimo uno sale mareado.
Además, en el camino no faltan los buseros que se hacen sentir con sus estrepitosos pitos, al fin es lo único que les funciona a las latas viejas que conducen. Suficiente para volver loco o dejar sordo a cualquiera.
¿Será esto lo que está afectando a algunos “servidores” públicos? Porque cuando llegamos a algunas oficinas, podemos terminar roncos y no hay forma que nos entiendan o de poder establecer un diálogo coherente. Entonces o tienen problemas de audición o están dementes.
Una mañana llegué a la Dirección General de Ingresos (DGI), apenas empezaba el día, quizás por eso mi humor era tranquilo. Saludé a la recepcionista y le pedí me indicara la oficina en la cual podía obtener mi número RUC. “Ah, sí, cómo no en esa oficina, en la entrada”, me indicó.
Llegué al lugar en donde estaban dos jóvenes, un hombre y una mujer, a simple vista no parecían tener problemas de audición, menos de demencia, pero bueno, uno nunca sabe.
Buenos días, deseo hacer una reposición de mi número RUC, les explico. “¿Para qué lo necesita?”, pregunta el joven. Claro, no le respondí lo que estaba pensando, sino que puse mi mejor sonrisa y le dije que era para pagar el tal IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles).
“Ah, sí, cómo no. Entonces para menaje de casa, aquí tiene los requisitos”.
El joven da la vuelta y saca de un archivador un papelito que contiene los requisitos, que supuestamente debo presentar para reponer mi número RUC. La notita dice: “Menaje de Casa. Se deberá inscribir en la Administración de Rentas más cercana al domicilio. Requisitos:
—Dos fotos tamaño carnet.
—Original y copia de cédula de identidad.
—Copia de la carta del Consulado de Nicaragua solicitando exoneración al Director General de Aduanas
—Copia del listado del menaje de casa sellado por el Consulado de Nicaragua…”.
Mirá a ver si nos podemos entender, yo tengo número RUC, lo único que quiero es hacer una reposición, trato de explicar al joven, quien al ver mi desconcierto me ofrece otra “alternativa”.
“Mire, aunque también lo puede sacar como persona natural” y muy tranquilo vuelve a abrir la misma gaveta y saca otro papelito con los nuevos requisitos.
—Dos fotos tamaño carnet.
—Original y fotocopia de cédula de identidad o cédula de residencia y pasaporte en el caso de extranjero.
—Copia del recibo básico de agua, luz, teléfono o contrato de arrendamiento.
—Presentación de libros contables, debidamente inscritos en el Registro Mercantil.
—Minuta de depósito por 50 córdobas para la inscripción de libros contables en la Administración de Rentas (cualquier banco)….
Por supuesto que mi humor a estas alturas ha dado un giro de 360 grados, aunque a decir verdad, ante tanto desatino ni siquiera tengo fuerzas para ponerme furiosa.
Pero como si esto fuera poco, la otra “servidora” que observa sonriente mi desconcierto, me sugiere: “Mire, también puede ir a la Administración de Rentas de Sajonia, allí también le pueden ayudar”.
Como a estas alturas ya había la decisión de hacerme la sorda, que más da lo que sigan hablando, di la vuelta con la firme decisión de no volver a poner los pies en una oficina pública, por lo menos en unos dos meses.
Hace unos 15 años, cuando obtuve por primera vez mi número RUC me pidieron mi nombre, una identificación y en unos 15 minutos ya lo tenía. Ahora con los avances tecnológicos pensé que una reposición la podría hacer, incluso desde una computadora.
La muy ilusa no sabía que para lograrlo primero me tengo que ir a vivir fuera del país, después cuando regrese pido exoneración para ingresar mi menaje de casa… o de acuerdo a la otra “alternativa” del joven de la DGI, primero debo crear mi propia empresa, presentar los libros contables…. y entonces así podré volver a saber cuál es mi bendito número RUC.
La autora es periodista.